Gijón, J. E. CIMA
«La mejor arma para vencer al Barcelona es quitarle la posesión de balón, pero eso no es fácil porque ni los grandes lo consiguen». Abelardo (Gijón, 1970), que fue futbolista internacional absoluto en 54 ocasiones cuando estuvo en el Sporting de 1989-1994 y en el Barcelona de 1994-2002, sabe la dificultad que entraña el partido de mañana en El Molinón.
No obstante este joven técnico, que también fue capitán en los dos equipos, añade sobre el Barça que «actualmente es el mejor equipo del mundo como lo prueban sus últimos seis títulos y que lleva una primera vuelta excepcional sin haber aún perdido. Pero en alguno puede perder y ¿por qué no puede ser aquí? ante un equipo que pone mucho ritmo».
El que el Barcelona juegue en el estadio gijonés, según el ex capitán de ambos conjuntos, no cambia nada porque «siempre juega igual. Mucha posesión de balón, mete mucha profundidad en todo su juego, abre mucho el campo, junta mucho las líneas en ataque y en defensa y sobre todo es un equipo muy trabajador y sacrificado. Los rivales no dan 3 o 4 pases seguidos debido a la presión que reciben».
Abelardo del actual Sporting elogia que «pone mucha intensidad a los partidos, hace un juego muy abierto al ataque y en cualquier momento puede meter gol. Ahora defensivamente mejoró mucho con el portero Juan Pablo y la llegada de los centrales Botía y Gregory que transmitieron seguridad al resto. Luego Iván Hernández y Gerard lo han hecho bien y contagiaron esa seguridad. También está Rivera, que aparte de su tarea creativa y de ataque, ayuda mucho en labores de contención. De ahí que ahora se encajen menos goles».
En cuanto a la ausencia del traspasado Michel, el técnico gijonés piensa que el lenense lleva «un gran año. El Sporting salió beneficiado y el jugador también por el dinero recibido. A ver si responde Lola a la expectativa, pero si no hay en la cantera chavales que pueden ocupar perfectamente esa parcela».
Ante ese gran grupo de estrellas que tiene el equipo catalán, Abelardo dice que el Sporting tiene que «estar al cien por cien y de acierto de gol porque el índice del Barça es casi perfecto. También que ellos tengan un mal día para aprovecharse. Es la única forma de ganarle».
Cuando se le pide una comparación de Messi con otro de su época, el entrenador gijonés señala que «hay pocos como él y que jueguen con el balón tan pegado. Igual me recuerda algo a Maradona aunque este último iba a su bola. Mientras que Messi parte más de la banda derecha, salvo cuando Guardiola le pone de falso delantero que sí se mete más por el medio. Con el balón en los pies, por sus características y su físico, sí parece más a Maradona».
Fue compañero de Guardiola en el Barcelona y Abelardo piensa ahora del mejor entrenador del mundo que «ya de jugador era un ganador nato. Era un chico muy culé, muy amante del fútbol y muy pasional como ahora refleja en el banquillo. Me alegro mucho de los éxitos del Barça por Pep porque es gran persona, humilde, serio y trabajador. Se lo merece. Sabe imponer disciplina porque este es el secreto del equipo al ser una figura respetada por un vestuario con tantas estrellas. Es un gran sicólogo y sabe montar buen ambiente».
Vivió Sportings-Barças como rojiblanco y azulgrana. Si se queda con uno fue aquel 2 de enero de 1994 cuando el Sporting ganó 2-0 en El Molinón con goles de Abelardo y Miner. El Sporting jugó con Emilio; Luis Sierra, Muñiz, Abelardo, Pablo, Miner, Oscar, Dani Díaz, Sabou, Juanele (Arturo) y Stanic (Castaño).
A Abelardo no le olvida porque «era mi último año en el Sporting, dirigía García Remón e hizo debutar a Dani Díaz. Fue un partido muy bonito, intenso, estuvimos bien y tuve la suerte de marcar. Tuvo mucho mérito por el gran potencial del Barça con los Stoichkov, Nadal, Guardiola, Koeman, Laudrup y compañía, que a la semana siguiente goleó al Madrid (5-0). Aquel Sporting era muy disciplinado que tenía ocho o nueve titulares de la cantera, no como ahora por diversas circunstancias».
De sus partidos en el Barça ante el Sporting, el gijonés explica que «en la gran mayoría de ocasiones ganamos, pero a mí esos triunfos no me prestaban tanto porque era ante mi club de siempre y me dolía».