Gijón, Víctor RIVERA
Hoy puede parecer imposible, pero hubo un tiempo en el que Pep Guardiola estuvo cuestionado como entrenador del Barcelona. El sector más crítico del barcelonismo se opuso a la valiente apuesta de Beguiristáin y Laporta por un hombre de la casa, que había dirigido sin demasiado estrépito al filial. Guardiola llegó al primer equipo con un prestigio ganado durante años de ejercer como entrenador sobre el césped, con fama de metódico, meticuloso, trabajador y amante del fútbol de toque. En el vestuario se encontró con muchos de los futbolistas que jugaron contra él en un pasado todavía fresco. Al nuevo Barça le costó arrancar.
Perdió incomprensiblemente en Soria, donde el hoy rojiblanco Juan Pablo firmó, asistido por los postes, una actuación estelar. En la segunda jornada cedió un empate a un tanto en el Nou Camp con el ultradefensivo Racing de Santander del asturiano Muñiz y el lío ya estaba montado. La tercera jornada citó en El Molinón a un Barça que había sumado un punto de seis y con serias dudas sobre la eficacia del proyecto de Guardiola con un Sporting inédito en su regreso a la élite. Los de Preciado se habían dejado un punto en los últimos minutos de su estreno ante el Getafe víctimas de un «Casquerazo» y habían desaprovechado un triplete de Bilic en el Sánchez Pizjuán. Era un partido con trampa.
Pero hete aquí que al tercer día, el Barça explotó. Los de Guardiola lograron su primera goleada del curso (1-6) y ya no pararon. Con aquel triunfo ante el Sporting, el Barça inició el despegue hacia la mejor temporada de su historia. El triunfo por 1-6 en Gijón, con goles de Xavi, Eto'o, Jorge en propia puerta, Iniesta y Messi (2), fue el primero de una lista de 68 victorias. El equipo de Pep Guardiola ha jugado desde el 16 de septiembre de 2009 un total de 91 partidos, de los cuales ha empatado 18 y sólo ha perdido 5.
Esta circunstancia le fue recordada ayer al técnico azulgrana Pep Guardiola, quien no tuvo reparos en referirse al difícil compromiso que afrontó en Gijón. «Recuerdo que estábamos casi en descenso. No habíamos ganado, y en ese sentido nos ayudó a ganar moral. Necesitábamos un buen partido como aquél, luego llegaron cuatro resultados positivos y despegamos», resume Guardiola.
A estas alturas, a nadie se le escapa que Leo Messi es una de las grandes amenazas del Barcelona. El argentino llega a Gijón en plena racha goleadora, tras haber firmado seis goles en las últimas tres jornadas, con lo que se sitúa como el «Pichichi» de la Liga y el segundo mejor artillero de Europa por detrás de Rooney, del Manchester United.