Oviedo,
Celso A. SANJULIÁN
El Caudal reivindicó un sitio entre los mejores al superar a domicilio a un Uni que esta vez no ofreció la imagen que se espera de un líder. El conjunto de Paco se adaptó bien al mal estado del campo y sentenció en dos saques de esquina. El éxito le permite salir de una más que discreta racha en la que sólo había sumado un triunfo en siete jornadas; y además quedar con el marcador particular a su favor.
En descargo del equipo estudiantil hay que decir que presentó una alineación de circunstancias. Titulares como Adolfo y Roberto se encuentran enfermos, Jabuto jugó bajo mínimos y Carrera recayó de sus molestias en los abductores a la media hora. Demasiadas concesiones en un día en que el césped no estaba propicio para el habitual fútbol de toque estudiantil, y máxime teniendo enfrente un rival de la entidad del Caudal.
El partido entre el primero y el cuarto arrancó con unos minutos de tanteo, para ya en el minuto 24 registrarse el 0-1 para los mierenses. Fue en un córner a la derecha de Chema, botado por Falo y en el que el central Javi, sumado al ataque, acertó a cabecear a la red ante el titubeo en intervenir de los zagueros locales.
Los caudalistas marraron luego dos claras ocasiones, en los minutos 26 y 27, en las que a punto estuvieron de sentenciar. En la primera, Pevida se plantó solo ante Chema, pero éste tapó bien y su ex compañero terminó rematando fuera; y en la segunda, Javi no acertó por muy poco a cabecear en otro córner.
El Uni pareció experimentar cierta sensación de alivio y, sintiéndose vivo, pasó a buscar el empate. Un empate que ya encontró en su primera aproximación a la puerta de Mingote; fue en una contra llevada por Juan Sánchez por el costado derecho, desde donde hizo un cambio de juego que dejó habilitado para el avance a Ramón; éste profundizó y puso en el área un balón tan cerrado que Toyos, al intentar despejarlo, tuvo la mala suerte de introducirlo en su portería.
Todavía antes del descanso hubo réplica mierense; corrió a cargo de Aitor, que tras hacer una hábil internada por la izquierda puso un buen balón a media altura que no encontró rematador.
El segundo tiempo se inició con el 1-2, acción calcada a la del primer gol caudalista. Se botó otro córner, esta vez a la izquierda de Chema, y ahora fue Peláez quien saltó más que sus marcadores para cabecear a la red.
El Uni seguramente fue consciente de que todo estaba en su contra, desde el cúmulo de bajas al estado del campo, pasando por el marcador y la entereza del rival que tenía enfrente. Quiso, no obstante, pelear el partido, pero la zaga mierense no hizo ni una sola concesión. Con Juan Sánchez estrechamente marcado, quedaba el recurso de los buenos chutadores, pero la única opción fue la de Jaime en un saque de falta que se perdió junto al poste.
Pero el Caudal no sólo se defendía, sino que salía con velocidad a la contra. Así, Peláez estuvo cerca de volver a marcar en un zurdazo raso tras un buen pase interior de Fidalgo. Y Bruno, ya en la recta final, gozó de dos ocasiones en sendos centros de Nacho López; al primero no llegó por centímetros, mientras que en el segundo chutó por encima del larguero.