Viena, Javier VILLANUEVA
Francia entró en la historia del balonmano al convertirse en el primer equipo que encadena los títulos olímpico, mundial y continental -la «triple corona»-, tras imponerse ayer a Croacia (21-25) en la final del Campeonato de Europa de Austria, en un choque en el que el conjunto galo demostró ser el mejor de todos los tiempos.
En una final que parecía destinada a convertirse en un duelo entre el francés Karabatic y el croata Duvnjak, todo el protagonismo recayó, al menos de inicio, en los guardametas Thierry Omeyer y, sobre todo, el balcánico Mirko Alilovic.
El portero del Ademar de León se agigantó en cada ataque francés hasta convertirse en un muro casi insalvable para el conjunto galo, que echó de menos los tantos de un Karabatic que sólo había anotado un tanto en los primeros 25 minutos. Pobre estadística que calcó la estrella croata, el central del Hamburgo Duvnjak, que en nada se pareció al jugador que destrozó en semifinales las ilusiones de Polonia.
Con Karabatic desaparecido, Croacia logró llevar siempre la delantera en el marcador, que llegó a reflejar una máxima ventaja para los balcánicos de tres goles (12-9) a menos de dos minutos y medio para llegar al descanso. Tiempo suficiente para que la estrella francesa despertase de su letargo, lo que permitió a Francia alcanzar el descanso con un 12-12.
Una resurrección que sirvió como detonante para el equipo francés, que en la segunda parte demostró que no es sólo el mejor equipo del mundo, sino posiblemente el mejor conjunto de la historia. Los «bleus» adquirieron muy pronto una renta de cuatro goles (14-18) que para la mayoría de los rivales supone una auténtica condena a muerte. Pero si hay alguien capaz de revelarse contra su destino esa es la selección croata, que de la mano de Ivano Balic y especialmente de Alilovic, se situó a un gol (18-19) apenas superado el ecuador de la segunda mitad.
Sin embargo, los errores ante Francia siempre se pagan y así, en plena remontada, la expulsión de Mataija, que dejó en inferioridad a los balcánicos durante dos minutos, fue suficiente para que Francia volviera a dispararse (18-22)
Un duro golpe para el conjunto croata, que se empecinó en una defensa tremendamente dura que sólo le sirvió para ser castigado con exclusiones. El escenario perfecto para que Francia culminase su camino hacia el olimpo del balonmano con un triunfo (21-25) que no sólo le permitió alzarse por segunda vez en su historia con el trono europeo, sino, lo más importante, entrar en la leyenda al ser el primer equipo que encadena los títulos olímpico, mundial y continental.
El bronce fue para Islandia (29-26 a Polonia) y España, que acabó sexta, se jugará el billete al Mundial de Serbia ante Portugal.