Pola de Siero,
Mario D. BRAÑA
La guaracha es un baile típico de los países tropicales y en Pola de Siero el apodo, asumido con naturalidad, por el que se conoce a Juanjo Domínguez, un personaje polifacético y emprendedor. Entre sus quehaceres ocupa un lugar preferente el piragüismo, hasta el punto de convertirse en continuador de la obra que había iniciado el histórico Pepe Montes. Lleva ya 37 años en el empeño, los últimos catorce como entrenador del Club Kayak Siero. Siempre marcando el ritmo, con tanto tacto como firmeza.
Juan José Domínguez Carazo (Pola de Siero, 6 de mayo de 1949) no puede parar quieto. De crío le valía cualquier deporte, incluido el piragüismo, por aquella época inexistente en la Pola. «Echaba yo más horas en el río que Cousteau en el "Calypso"», bromea Juanjo, que pasó a ser conocido como Guaracha a la vuelta de la República Dominicana, donde pasó seis años. Fue la única etapa de su vida desligado del deporte. A la vuelta a casa, en 1973, decidió que era el momento de crear una sección de piragüismo en el popular club de Los Pepitas.
Para dar ejemplo, lo primero que hizo fue aprender a subirse en una piragua de verdad, mucho más inestable que aquellos «transatlánticos» que conoció de crío. «Con un amigo, Nacho Fonseca, compré una piragua de fibra de vidrio y dos palas por 30 euros. La primera vez que nos intentamos subir, en El Puntal, volcamos más de veinte veces. Menos mal que estaba por allí Suso, de Los Cuervos, que nos explicó lo que teníamos que hacer».
Ese mismo espíritu emprendedor y festivo presidió el funcionamiento de la sección de Los Pepitas, que tuvo como pioneros, además de Guaracha y Fonseca, a Juan Villanueva, «El Pastelillo», Raimundo Ordóñez y Joaquín Rodríguez. «El piragüismo era para entretenernos un poco. Recuerdo que competimos en Villaviciosa sin estar federados y fueron a animarnos los de la charanga Los Cascaos». Al mismo tiempo empezaron a darse a conocer en Pola de Siero: «Compramos piraguas y en 1976 empezamos a meter chavales. Dos años después hice el curso de monitor».
Aunque siguió predicando con el ejemplo hasta 2007 -llegó a hacer el Descenso del Sella 23 años consecutivos-, Juanjo se fue centrando en la labor formativa. «Nunca quise llevar la tesorería ni la dirección del club», recalca sobre la etapa que se abrió en el 96 con la fundación del Kayak Siero. Al principio en unas condiciones muy precarias, utilizando un molino viejo junto al río, y desde hace cinco años en una amplia nave cedida por el Ayuntamiento que sirve de hangar, gimnasio, vestuarios y secretaría.
Mientras, las cosas han ido a peor en su escenario para los entrenamientos, el río Nora, ya que el kilómetro con que contaban ha quedado reducido a 400 metros. «Esto es como el atleta que se entrena para los 100 metros lisos en el pasillo de casa», dice Guaracha, que los fines de semana se lleva a sus palistas hasta el embalse de Trasona. Unas dificultades que no han frenado la evolución de un club que, según sus palabras, «es el más representativo de Siero fuera de Asturias».
Guaracha ha seguido formándose (ya tiene el título de entrenador de nivel 3) y aplica la filosofía de Pepe Montes, «la persona que me lo enseñó todo del piragüismo. Tenía una forma de ser muy marcial. Por eso digo que soy del club con más gracia y menos democracia». No se queja de los chavales («sólo hay que saber llevarlos»), pero sí tiene cierto recelo con los padres. «Me gusta que mis palistas vean lo que lograron con el trabajo. Y les digo que serán lo que quieran ser».
Como entrenador no se fija en los resultados, «pero son importantes para el club porque de ellos dependen algunos ingresos». Asegura que con el piragüismo pierde dinero «pero gano en salud y en amistad. El día que me quiten el piragüismo me muero». De momento sólo se toma un respiro cada Navidad para dedicarse a otra de sus pasiones, el belenismo. «Tengo más de 600 belenes».