Oviedo, J. M. M.
Desde que en 2003 ganó en Wimbledon su primer «grande» no ha habido temporada en la que el suizo Roger Federer no engordara su palmarés en el Grand Slam hasta llegar a los 16 títulos actuales, la mejor marca en la historia por delante de los 14 del estadounidense Pete Sampras, los 12 del australiano Roy Emeron y los 11 del sueco Bjorn Borg y el también australiano Rod Laver. Pero tan sobresaliente, si no más que esos 16 títulos, aparece otro dato en la biografía de Federer: el haber alcanzado al menos las semifinales de los 23 últimos «grandes»; 23 torneos de los que ganó quince, fue finalista en seis y en los otros dos caía en semifinales. Como para discutirle el hecho de ser el mejor de la historia...
Rafa Nadal, con sus seis «grandes» (cuatro Roland Garros, un Wimbledon y un Open de Australia), aparece en el puesto vigésimo del ranking del Slam, pero a mayor gloria del balear hay que destacar el que sus últimos cinco los ganara teniendo enfrente a Federer, a quien además ganó en todas las superficies: en la tierra batida de Roland Garros (2006, 2007 y 2008), la hierba de Wimbledon (2008) y la pista de Melbourne (2009). Antes ya Rafa había ganado su primer título al superar al argentino Mariano Puerta en la final de Roland Garros de 2005.
Otro argentino, Juan Martín del Potro, es el único tenista que puede presumir, al margen de Nadal, de haber ganado una final del Slam a Federer. Fue en el Abierto de Estados Unidos del pasado año.
La gran víctima de Federer es de momento el estadounidense Andy Roddick, que perdió ante él en cuatro finales (tres Wimbledon y un Open de Estados Unidos). A Nadal le ganó el suizo dos finales (Wimbledon 2006 y 2007), al igual que a Murray, y una a tipos tan dispares como Philippoussis, Safin, Fernando González, Baghdatis, Hewitt, Agassi, Djokovic y Soderling.