Oviedo, José PALACIO
El Oviedo está a la espera de cerrar la plantilla con la incorporación de un lateral derecho. El entrenador del Oviedo, Pichi Lucas, indicó ayer que «es la zona en la que más problemas tenemos, ya que sólo está Rubén González. Nos gustaría tener una seguridad convincente en ese puesto con un futbolista que nos pueda aportar más cosas, aunque también tenemos la alternativa de subir a un jugador del filial».
El Oviedo espera que pueda cubrir ese hueco, aunque tampoco descarta que en las últimas horas pueda surgir «una ofrecimiento interesante», caso por ejemplo de un centrocampista organizador, propuesta que sería estudiada por el club.
Hasta el momento, el Oviedo ha incorporado a dos jugadores en el mercado invernal, el portero Limones y el delantero Perona, mientras que las salidas son dos, las de Larrea, que se comprometió con la Gimnástica de Torrelavega, después de haber pasado toda la primera vuelta de la Liga sin jugar un minuto con el equipo azul, y la de Sergio Villanueva, a quien el club concedió la baja para tramitar la inscripción de Perona.
El último fichaje de los azules, Perona, tuvo la oportunidad de jugar ayer sus primeros minutos con la camiseta azul. Salió al campo en el minuto 58 y además logró el tercer gol del Oviedo. El delantero, que procede de la Sangonera, del grupo IV, indicó que mejor debut no podía tener. «Estoy supercontento del recibimiento. Cuando he salido al campo la gente se volcó conmigo. Encima, ganamos el partido y yo marqué un gol, mejor imposible».
Perona destacó que «fue un partido muy intenso y emocionante. Seguro que la afición, aunque el resultado ha sido muy apretado, ha disfrutado».
El delantero valenciano reconoció que, a pesar de llevar solo un entrenamiento, se sintió muy a gusto con sus nuevos compañeros. «Es verdad que todavía no nos conocemos lo suficiente, pero me sentí muy cómodo en el campo. Además, tuve la suerte de que me cayó un balón en el área y lo pude meter en la portería».
El partido tuvo de todo, incluso dos jugadas polémicas y muy protestadas por ambos equipos. La primera, a la izquierda, un derribo de Jorge Rodríguez a Molino, al inicio de la segunda mitad y la segunda, ya en tiempo de prolongación, cuando el árbitro, a instancias de uno de sus asistentes, señaló penalti por unas supuestas manos, en la imagen de la derecha, de Pulido, que al final del partido, tras reiterar en sus protestas, vio la segunda tarjeta amarilla.