Oviedo, E. CASERO
Lo del nuevo delantero azul, Jorge Perona (Valencia, 1 de abril de 1982), fue llegar y besar el santo.
El futbolista, que comenzó la temporada en el Sangonera del grupo IV de Segunda B -anotó 11 goles-, se convirtió el viernes en jugador del Oviedo por lo que resta de temporada y al día siguiente se entrenó junto a sus compañeros en El Requexón y fue presentado, y el domingo debutó en el Tartiere anotando el tercer gol de los azules ante el filial del Atlético de Madrid. ¿Se puede pedir más? «La verdad es que no», responde Perona. «Que te reciban así los aficionados, ganar el partido y además marcar un gol, ha sido todo muy bonito y estoy muy contento», añade.
El debut perfecto para un jugador que ha llegado al club para mejorar la eficacia goleadora y que decidió dejar el clima mediterráneo por una oferta muy tentadora. «Este verano, cuando me desligué del Lorca, tenía claro que dentro de la Segunda B el Oviedo era el equipo que más me interesaba, sobre todo por su historia y su prestigio», comenta, «y al final me fui al Sangonera, un equipo que está cerca de mi casa, humilde y pagador, al que les estoy muy agradecido, pero cuando me surgió la posibilidad de venir al Oviedo, que hizo un gran esfuerzo por contar con mis servicios, no lo dudé».
En el conjunto azul Perona se ha encontrado con jugadores como Xavi Moré, Curro o Miguel, a los que conocía de enfrentarse a ellos. Pero sin duda el mejor reencuentro tanto a nivel personal como profesional ha sido con Manu Busto, con el que coincidió en el Lorca, formando ambos una peligrosa pareja atacante que confía que también funcione en el Oviedo. «Con Manu es muy fácil compenetrarse, es un jugador de gran calidad y nos entendemos bien porque yo soy más delantero, él es más centrocampista, y ojalá aquí sigamos funcionando bien juntos», señala.
Formado en las categorías inferiores del Valencia, fue el máximo goleador con la selección española en los Europeos sub-16 y sub-18, celebrados en 1998 y 2001, respectivamente.
Cuando Jorge Perona contaba con apenas 15 años se fue al Barcelona, donde estuvo cinco años. Una etapa en La Masía de la que guarda muy buenos recuerdos y en la que coincidió con, entre otros, Andrés Iniesta, Víctor Valdés, Jorquera o Dani Güiza. «Cuando llegué al Barcelona era un crío, me dio mucha pena separarme de mi familia, pero creo que en mi etapa allí maduré mucho como persona y como jugador, y la verdad es que pasé grandes momentos», dice.
Muchas vivencias como futbolista se han quedado en la memoria de Perona. Entre sus mejores recuerdos se encuentra el ascenso con el Lorca en 2005, una experiencia que espera repetir este año con el conjunto azul. «Estoy convencido de que acabaremos la temporada entre los cuatro primeros, pero lo más complicado va a ser luego subir, porque yo llevo jugadas ya cinco promociones y creo que si no acabas primero de tu grupo lo tienes bastante complicado, pero un club como el Oviedo es evidente que es uno de los grandes candidatos a subir». Un primer puesto al que hace referencia el futbolista que ahora mismo está a doce puntos. «Es complicado, pero no se tiene que descartar, debemos ir poco a poco y partido a partido», indica Perona, quien está convencido de que la afición azul seguirá disfrutando de sus goles y de las piruetas con las que los acompaña.