Cheste, J. BARTUAL
Llevaba un año sin subirse a un fórmula 1 en un circuito y hacía más de tres que no competía en el Gran Circo, pero Pedro de la Rosa, al igual que Michael Schumacher, demostró ayer que los veteranos tienen mucho que decir en el Mundial de 2010. El barcelonés marcó el segundo mejor tiempo de la jornada y al abandonar el garaje de Sauber reconocía que «esperaba estar más verde, más oxidado» tras todo este largo tiempo de inactividad.
«Estoy feliz, porque no me ha costado ponerme a tono. Hace un año que no me montaba en un coche y eso se nota. Tengo los lógicos dolores en el cuello por la gravedad y cierta sensación de que me hubieran dado una paliza», dijo.
De la Rosa se mostró muy satisfecho con el rendimiento del Sauber C26. De hecho, repitió hasta en tres ocasiones que estaba «muy contento» con el monoplaza. «De verdad, ha ido francamente bien. De todas formas, es un primer día y como tal no debemos sacar muchas conclusiones. Lo que más me satisface es que es la fiabilidad del coche, es un monoplaza que no tiene vicios. En definitiva, va bien».
Pese a marcar el segundo mejor tiempo, aseguró que no habían buscado un buen registro, «porque había que probar el coche con el tanque lleno y con el tanque vacío, para ver las diferencias». En cuanto al motor Ferrari, que probó ayer por primera vez, aseguró que «es muy distinto del Mercedes, pero no quiero compararlos. Lo básico es trabajar en el ahorro de combustible, y eso es algo que también los pilotos debemos aprender a hacer, porque será esencial en las carreras».
De la Rosa desveló que con el Sauber C26 han conseguido mejorar los tiempos que el Sauber con motor BMW logró el año pasado en Cheste, a pesar de usar ahora neumáticos delanteros más estrechos y tener un depósito de combustible mucho mayor.