ÁLVARO FAES
«Hay coche». Es la frase del día en Cheste en torno a Ferrari. Massa machaca de nuevo el cronómetro, toda la jornada al frente de la tabla de tiempos. El coche rojo va bien, que no es poco después de un invierno de rumores. Que si el consumo, que si hay preocupación en la escudería? El brasileño gira una y otra vez en la pista valenciana -dio 124 vueltas-, mientras Alonso aparece por el circuito. Tres y media de la tarde. La instalación del vallado en torno a la carpa de Ferrari anuncia su llegada. Un Lancia gris estaciona junto a la puerta. Baja Fabri Borra, el fiel escudero del asturiano, fisioterapeuta, asistente y confesor en las carreras. Del otro lado desciende el piloto. ¡Fernandooo! Gritos de la multitud, 15.500 ayer en el circuito, en día laboral y sin españoles en la pista. Hoy se esperan 25.000 fanáticos. Alonso saluda, breve, y se guarda junto a su círculo íntimo. Reunión con los ingenieros en el box. Massa sigue su vuelta a vuelta, un martillo pilón en la pista. Rebaja tiempos y le quita siete décimas a su crono del lunes. Alonso da el visto bueno y se va. Ya son las cinco. Termina la sesión. Satisfacción en la casa del Cavallino. Hoy le toca al asturiano calibrar su nueva arma roja, el momento más deseado de los últimos meses. Será un piloto de Ferrari en toda regla.
Fernando Alonso se estrena el último día de pruebas en Cheste, después de que en Ferrari hayan recogido un buen número de datos durante los dos días de Felipe Massa. El brasileño fue el mejor el lunes y también ayer, cuando los siete equipos presentes mejoraron sus tiempos de la jornada anterior. Ya se empiezan a ver vueltas con los depósitos más vacíos. Primero había que probar muy cargados, fundamental el chequeo con mucho combustible, obligado esta temporada cuando quedan prohibidos los repostajes.
Felipe Massa rodó su mejor giro en 1.11.722, siete décimas menos que el lunes. Es un crono irreal, con el coche muy ligero, pero también como los demás. En las tandas largas, grupos de veinte vueltas, un mínimo de 65 kilos en el tanque, el brasileño iniciaba la cuenta con registros en torno al 1.13.5. Grandes tiempos, considerando que Barrichello logró con el Williams cifras muy similares prácticamente en vacío.
El japonés Kobayashi presentó el Sauber como un coche a tener en cuenta. Fue segundo, tres décimas más lento que Massa, casi idéntica diferencia a la que cedió De la Rosa el día anterior. «Estoy muy contento, el coche va muy bien», confesó el piloto catalán. Ayer libró, era el turno de su compañero nipón, pero estuvo en el circuito y se reunió con los técnicos. Por fin consigue un coche, a los 38 años, cuatro temporadas después de su última aparición en la pista con McLaren. Conserva el carisma intacto, incrementado incluso por su labor de comentarista de televisión. Se para en el paddock y pronto está rodeado de aficionados, fotos, autógrafos y demás.
A Schumacher también le tocó descanso. Se le vio en bicicleta a última hora de la mañana, entrenamiento ciclista para mantener el tono. Después, un Mercedes negro le llevó hasta la carpa de ¡Ferrari! Comió con sus viejos amigos, pero no se cruzó con los pilotos. Massa estaba en la pista y Alonso aún tardaría en llegar, apenas cinco minutos, suficientes para no encontrarse. Marc Gené sí pudo saludar al alemán.
Massa no fue el único que se dio un atracón de vueltas. Hamilton (1.12.256) se metió 108 entre pecho y espalda; Kubica (1.12.426) y Rosberg (1.12.889) llegaron a las 119 y Barrichello (1.13.377) y Buemi (1.13.823) pasaron del centenar, con 102 y 107 cada uno.
Los tres pilotos españoles estarán en el cierre de la primera tanda de pruebas. Ausentes ayer en la pista, Fernando Alonso, Pedro de la Rosa y Jaime Alguersuari se ponen hoy al frente del Ferrari, el Sauber y el Toro Rosso. Mercedes coloca a Schumacher en el banco de pruebas valenciano, McLaren dará vueltas con Jenson Button, Hulkenberg llevará el Williams y posiblemente el ruso Petrov, a bordo del Renault, completen el elenco del último día de ensayos.