Gijón, Nacho AZPARREN
Jaime Lissavetzky cumplió ayer en Gijón con una de las cuentas que tenía pendientes. El secretario de Estado para el Deporte y presidente del Consejo Superior de Deportes recogió el premio «Delfos» que debía haber recibido en noviembre del año pasado. El galardón, que honra a los valores humanos en el deporte, le había sido concedido sin su posterior entrega, al encontrarse el dirigente en los actos del centenario de la Real Federación Española de Fútbol.
El mandatario tuvo una agenda muy apretada. Por la mañana firmó un acuerdo con la consejera de Cultura y Turismo del Principado, Mercedes Álvarez, para la finalización de las obras necesarias para la disputa del Europeo de piragüismo de Trasona, que tendrá lugar este mismo verano. A última hora de la tarde recibió este premio con algunos matices que hacían muy especial su nombramiento. «Ya he dicho en alguna ocasión que tengo 50 por ciento de sangre asturiana, porque mi madre nació aquí, y siempre paso todo el tiempo que puedo en esta tierra», explicó, «tengo un compromiso total con Asturias y recibir esta distinción aquí me llena de orgullo».
No dejó pasar la ocasión Lissavetzky para hacer mención de un símbolo del deporte de la región. «Este premio adquiere un especial valor por el hecho de recibirlo en la misma edición que Quini, una persona que ha sido un ejemplo en los terrenos de juego por su trayectoria y lo sigue siendo una vez retirado», confesó el dirigente. Por último, en el acto de concesión del galardón tuvo unas palabras de ánimo para Manuel Vega-Arango, que se recupera en el hospital por una taquicardia: «Quiero mandarle un saludo desde esta tribuna al presidente del Sporting para que se ponga bien lo antes posible».
Una vez recibido el «Delfos» 2009 Lissavetzky pronunció un discurso sobre las líneas maestras del deporte español. Unas directrices que engloban los principales objetivos del país en cuanto a su futuro deportivo más inmediato. Lissavetzky destacó como una de las líneas más importantes «la extensión de la práctica deportiva en España», argumentando que «en este país no se hace demasiado ejercicio. Estamos dentro del G8 de resultados deportivos, pero no de ejercicio del mismo». También consideró clave «la importancia del deporte en la sociedad» o la «consolidación de España como potencia polideportiva». El presidente del CSD hizo especial hincapié en el «fortalecimiento del sistema deportivo español, también en su versión legislativa». Por último, dejó constancia de sus intentos por la «proyección internacional del deporte español», lamentando que la candidatura de Madrid no fuese elegida para organizar los Juegos.