Cheste (Valencia), Á. FAES,
enviado especial de
LA NUEVA ESPAÑA
La Fórmula 1 se puso en pie de guerra cuando Bernie Ecclestone anunció hace un año que quería un campeonato regido por el número de victorias. Button habría resuelto en Singapur, con tres carreras por delante, el campeonato que dejó sentenciado con su inicio arrollador, seis triunfos de siete citas, pero que no certificó hasta Brasil, en la penúltima fecha. Todavía falta la firma del Consejo Mundial, pero la Comisión de Fórmula 1 de la FIA dejó claro ayer que las famosas medallas de Ecclestone no estarán tan olvidadas como pensaban los equipos. El nuevo sistema de puntuación entrega 25 puntos al ganador y 18 al segundo. Siete de diferencia, cuando la propuesta inicial preveía un 25-20. El reparto sigue con 15 para el tercero y 12-10-8-6-4-2-1 para los sucesivos coches. Diez monoplazas terminan con premio. «Yo soy un poco tradicional en este aspecto. Ahora soy el sexto piloto con más puntos de la historia, pero así pronto llegará un joven que nos adelantará a todos», decía Alonso del nuevo plan cuando todavía se pensaba en cinco de diferencia entre el ganador y el segundo.
Las victorias serán de oro esta temporada, muy lejos de los dos puntos de más con que se premiaba hasta ahora el éxito frente al segundo escalón del podio. Y el salto, desde luego, es brutal con los 25 puntos del ganador respecto a los 10 que se entregaban en los últimos años.
t Neumáticos usados para la salida. Con la desaparición de los repostajes, el uso de los neumáticos cobra vital importancia, igual que su conservación. Los diez coches que salgan el sábado a la Q3 en busca de la pole están obligados a partir en la carrera con las mismas gomas del día anterior. Ahí aparece el juego de estrategias y el riesgo a la hora de dibujar la táctica. La teoría conservadora y seguramente mayoritaria presenta la idea de buscar un lugar en la parrilla con el compuesto duro, para poder utilizarlo después en la carrera durante un buen número de giros. A una vuelta, las gomas blandas dan mejor rendimiento (ideal para el sábado) y garantizarían un lugar más adelantado en el orden de salida. Sin embargo, en carrera, con casi 200 kilos de gasolina en el coche, se desharían como chicle en unos pocos giros y pronto se perderían los metros ganados el sábado, obligados los pilotos a un temprano paso por los garajes.
Además, los equipos pasan de disponer de 14 juegos de neumáticos de seco a únicamente 11. Tras la primera sesión libre del viernes, cada equipo debe entregar un juego que ya no tendrá y antes de salir a la clasificación les restarán otros dos. Y dispondrán de ocho para la clasificación y la carrera.
También quedarán prohibidos los dobles difusores. En realidad, la limitación de altura respecto al suelo que impondrá la FIA (de 175 a 125 milímetros) hará imposible montar sistemas como los actuales. Un regreso al pasado para evitar revoluciones como la de 2009, con el difusor que Ross Brawn se sacó de la manga y sobre el que construyó el título de Jenson Button. Se perderá, eso sí, el interés de esta temporada, ante las soluciones que toma cada escudería con el elemento aerodinámico de la parte posterior del coche.