Oviedo, N. L.
El Madrid que rompió una racha de 18 años sin victorias en Riazor fue el más nacional en mucho tiempo. Hasta ocho jugadores españoles se contaron en la alineación que presentó Pellegrini frente al Deportivo. Con evidente éxito: el Madrid no sólo ganó en su campo maldito, sino que completó uno de sus mejores partidos de la temporada. Fue un equipo más compacto y liderado por jugadores de casa. Albiol y Sergio Ramos pusieron el cierre y Guti abrió en canal a la defensa deportivista.
Esta especie de vuelta a los orígenes, a un Madrid españolizado con apenas tres refuerzos extranjeros, venía condicionada por las ausencias de titulares habituales. Son los casos de Pepe, lesionado para lo que resta de temporada, Garay, Lass, Higuaín y Cristiano Ronaldo. Con todos disponibles, como ocurrió por ejemplo en el Camp Nou, la balanza se desequilibra por el lado foráneo: seis extranjeros por cinco españoles.
La diferencia es evidente en el centro del campo, precisamente la línea que hasta ahora centraba las mayores dudas en el funcionamiento del equipo de Pellegrini. Del trío formado por Lass, Xabi Alonso y Marcelo se pasó en La Coruña al triángulo Granero-Xabi-Guti. Con unas consecuencias inmediatas: de la dificultad para gobernar los partidos al control absoluto de la situación, con Xabi Alonso beneficiándose de la presencia de dos hombres de toque a su lado.
Pellegrini, poco partidario de cambiar lo que funciona, podría dar continuidad al equipo de La Coruña el sábado frente al Espanyol. Sólo parece probable la vuelta de Higuaín, que completa la recuperación de su lesión, en perjuicio de Raúl. Pese a que el técnico chileno calificó como «titularísimo» al capitán, desde octubre siempre ha dado prioridad para el ataque a la pareja Cristiano-Higuaín. Como el portugués cumplirá su segundo partido de sanción, el siguiente en la lista es el francés Benzema, avalado por sus dos goles en Riazor.
«Siempre es importante que haya jugadores de la casa, junto con los de fuera que enriquezcan el equipo», declaró el martes Raúl, que considera que «tenemos una mezcla idónea en la plantilla. Lo más importante es que el equipo está dando la cara ante las lesiones».
La españolización del Madrid es uno de los objetivos que se marcó el director general deportivo, Jorge Valdano, cuando regresó al club como hombre de confianza de Florentino Pérez. Por ahí se entiende el fichaje de Raúl Albiol, descartando a otros centrales extranjeros, y sobre todo la ejecución de la cláusula de repesca de Granero, un centrocampista con el valor añadido de haberse formado en la cantera blanca.
Esta tendencia contrasta con las reticencias de Pellegrini para ir dando minutos a jugadores del Castilla. El técnico tuvo que incluir a cuatro en la última convocatoria debido a las bajas, pero ninguno de ellos tuvo la oportunidad de saltar al campo. Uno de ellos, Pablo Mosquera, hizo ejercicios de calentamiento y llegó a recibir instrucciones de Pellegrini para jugar los últimos minutos. El gol del Deportivo, que ponía el marcador en 1-2, frenó el cambio previsto por Pellegrini. Y después ya no tuvo tiempo a llevarlo a cabo. Fuentes próximas al club blanco insinúan que a Valdano le disgustó la decisión de Pellegrini.