Gijón, Nacho AZPARREN
Hay otro Sporting. El de los jugadores menos habituales, los llamados suplentes. Ellos no ocupan portadas en las victorias sportinguistas, ni se llevan las críticas cuando el equipo no carbura. Su rutina se limita a desplazarse día a día a Mareo con la intención de que Preciado cambie de idea y les dé una oportunidad de demostrar que aún son útiles para el equipo. Si a esto se suma un exitoso pasado reciente en el club, se llega a la situación de Sastre e Iván Hernández.
Las bajas por acumulación de amarillas de Lora y Botía dejan en el once de Preciado dos huecos en la zaga. Para el lateral derecho, no hay ninguna duda, jugará Sastre. «Espero que salga mejor que la última vez que fui titular en Pamplona, sobre todo a nivel colectivo, para poder sumar algo», explica el capitán. Para suplir a Botía, Preciado deberá elegir entre Iván Hernández y Gerard. «Los dos estamos preparados para cuando el entrenador lo considere necesario y la baja de uno de los centrales nos abre las puertas de la titularidad», asevera Hernández.
Pero la entrada en el once de estos dos veteranos también suena a reivindicación. Sobre todo en el caso de Iván Hernández, señalado la temporada pasada como uno de los culpables de la endeblez defensiva. «Este año cada vez que jugamos Gerard o yo se nos mira con lupa. Los partidos que hemos jugado lo hemos hecho bien y el equipo ha sumado, por lo que estamos tranquilos con nuestro rendimiento», explica el madrileño, que ha visto cómo su participación este año se limita a dos partidos como titular y dos como suplente, para sumar 215 minutos.
Especialmente incómodo se está haciendo el banquillo para Sastre. El balear, titular indiscutible desde que llegara en 2001, ha visto este año cómo el efecto Lora le ha relegado al banquillo. «Es una situación extraña porque estaba acostumbrado a jugar siempre, sólo me queda adaptarme y esperar mi oportunidad». Los datos reflejan su poca aportación al equipo: tan sólo dos partidos como titular y uno como suplente, con un total de 259 minutos. «Ahora entiendo cómo lo pasaba por ejemplo Raúl Cámara. Comprendo la situación de los no habituales, pero eso no significa que me conforme. Tengo que intentar cambiar esta situación en los cuatro meses que tengo por delante», añade el capitán.
La oportunidad para los dos zagueros llega en una cita complicada. El Sporting suma 4 puntos de los últimos 24 y Almería no parece una plaza fácil de conquistar. «No es el Barcelona, pero es un rival de nuestro nivel. Es importante que el equipo esté armado y junto para no dejar huecos», analiza Sastre. Iván Hernández coincide con el capitán: «Ya no está Negredo, pero con Lillo tienen las cosas muy claras y lo están haciendo francamente bien».
Piezas clave en el ascenso y posterior permanencia del Sporting, Sastre y Hernández ven en Almería algo más que un simple partido. Es su oportunidad de demostrar que lo suyo no es cosa del pasado y aún son útiles para Preciado.