Cheste (Valencia), Á. F.
Se esperaba en Valencia a un Michael Schumacher arrollador de la mano del ingeniero talismán Ross Brawn y con el coche campeón de la temporada pasada. Al Mercedes se le escurrió ayer un segundo frente al mejor tiempo de Fernando Alonso, pero Schumacher no perdió la calma, más aún después de un día de sufrimiento para el equipo, lastrado por algunas dificultades a la hora de acertar con el reparto de pesos del monoplaza.
«Tenemos un coche competitivo pero quizá tardaremos algún tiempo en ganar carreras», confesó el «Kaiser». Desde luego, su carisma sigue intacto, igual que el respeto de sus colegas pilotos. «Será un honor correr con él», llegó a decir Hamilton.
El alemán completó ayer 82 vueltas y ya muy pronto marcó su mejor registro. Al final del recuento cedió cuatro décimas con De la Rosa, el segundo de la lista, pero acabó muy lejos del intratable Ferrari de Alonso. «Estoy impresionado con ellos, han sido muy rápidos», reconoció.
También De la Rosa se rindió al asturiano. «Lo que ha hecho Alonso está al alcance de muy pocos. Subirse por primera vez a un coche y conseguir el tiempo que ha hecho no lo puede lograr un cualquiera», dijo el barcelonés, muy contento con su primera experiencia después de tres temporadas en el dique seco como probador de McLaren.