Gijón, Víctor RIVERA
«Dos metros fuera del área todo el mundo». Alto y claro, así se lo dijo Manuel Preciado a sus futbolistas. Fue en el transcurso del partidillo de ayer, cuando el equipo de los teóricos reservas se disponía a sacar una falta lateral. El técnico mandó parar, se dirigió a sus defensas y los colocó fuera del área, casi a la altura de la barrera. Sin embargo, el mensaje no fue comprendido. Los defensas se metieron rápidamente y Gregory acabó despejando el balón casi en el área pequeña. Preciado detuvo el juego de nuevo y mandó repetir el lanzamiento. «Quiero que aguantemos a tope y no nos metamos en el punto de penalti», reiteró. Esta vez la defensa fue más certera y la jugada culminó con un cabezazo forzado y de espaldas de Matabuena desde prácticamente fuera del área. Sin ningún peligro para Juan Pablo.
Y es que, desde su llegada al Sporting, la defensa de las acciones de estrategia ha sido el gran talón de Aquiles de Manuel Preciado. Por esta vía, su equipo ha recibido multitud de goles. Esta misma temporada, las acciones de estrategia le han costado muchos puntos a los rojiblancos.
Ahora, el técnico ha encontrado una nueva fórmula para defenderla. Al sacar la defensa fuera del área y apurar el repliegue al máximo, se evita que los delanteros puedan rematar en posiciones muy próximas a Juan Pablo, donde el portero se queda ya sin margen para la reacción. El temor a meterse en fuera de juego hace que los atacantes rivales frenen su ímpetu. Uno de los equipos que mejor aplica esta táctica es el Barça de Guardiola, que ha llegado a sacar la defensa hasta la zona de tres cuartos -siempre que la posición desde donde se saca la falta lo permita-. Manuel Preciado no es tan ambicioso y se conforma con que sus defensas aguanten la posición dos metros fuera del área.
Como es lógico, esta táctica tiene sus riesgos. El movimiento de los defensas tiene que estar perfectamente sincronizado y coincidir con el golpeo de balón por parte del futbolista que saca la falta. En el caso de que algún zaguero se despiste y deshaga el fuera de juego, puede convertir su área en un campo abonado para los atacantes.
En Almería habrá que tener especial cuidado con este tipo de acciones, puesto que el conjunto de Juanma Lillo tiene consumados especialistas en el golpeo de balón y grandes cabeceadores. Si Preciado consigue tapar esta fuga de agua, la defensa del Sporting dará un paso de gigante para aumentar la gran solidez que está demostrando esta temporada. Tanto es así, que únicamente hay cuatro equipos en Primera División que hayan recibido menos goles que los rojiblancos en lo que va de Liga.