JOSU
URIBE
En un mismo restaurante no siempre un mismo plato nos sabe igual. Un pequeño cambio en la cocina cambia el sabor, la textura, la presentación. El Almería que va a encontrarse hoy el Sporting ha pegado un cambio radical a su cocina, pues tiene un nuevo chef y lo que hoy se presenta en la mesa no tiene nada que ver con lo anterior.
Juanma Lillo es un hombre que no pasa inadvertido. Su figura como entrenador siempre ha tenido dos caras: veneración por parte de unos, repulsa por la de otros. Los que tenemos el gusto de conocerlo sabemos que es un hombre con las ideas muy claras con el que da gusto hablar de fútbol. Aunque no coincidimos al cien por ciento en todo lo relacionado con este deporte, reconozco que siempre he aprendido algo cuando he estado con él. Creo que al guipuzcoano le vino el éxito muy pronto y fue incapaz de asimilarlo en toda su dimensión. Pero en estos momentos es un técnico mucho más maduro que ha sabido sacar conclusiones positivas tras haberlo pasado muy mal, porque tras los primeros éxitos se vio abocado al ostracismo.
El Almería de Hugo Sánchez era un equipo desorganizado, muy poco trabajado y sin un estilo claro de juego. Así, no necesitaba siquiera crearse problemas; le venían solos. Es cierto que es el equipo de Primera que más titulares ha perdido respecto a la temporada anterior, y no es fácil sustituir a hombres como Bruno, Mané, Juanito, Carlos García, Iriney, Julio y, sobre todo, a un tipo que había logrado 32 goles en dos temporadas como es Negredo.
El «nuevo» Almería es un equipo mucho más organizado y que sabe a qué juega; un equipo que quiere tener la pelota más tiempo que el contrario, y está claro que cuando se tiene el balón es más fácil ganar los partidos. Lillo ha evolucionado hacia un fútbol más vertical, sin olvidarse de los conceptos defensivos de este juego porque saber jugar sin tener el balón forma también parte de este deporte.
El modelo de juego es un 1-4-3-3 que establece muchos de los principios que hemos visto anteriormente, jugando con centrocampistas por zonas interiores para llevar el peso del partido y, así, manejar mejor los ritmos dentro del campo. Con todo esto buscan un buen juego posicional de todo el equipo a la vez que la velocidad en las zonas exteriores con los laterales y los extremos, intentando robar la pelota lo más rápido y arriba posible.
El brasileño Alves es el dueño de la portería, habiendo dado muestras de su garantía en muchas ocasiones. La defensa es zonal, con cuatro hombres y laterales de largo recorrido como Macedo, Ortiz y Cisma. Chico, Acasiete y Pellerano son centrales poderosos, no exentos de un buen trato con el balón. En el centro del campo tienen a tres jugadores de posición, pero con capacidad para llegar a zonas de ataque y que gozan de una excelente relación con la pelota como son Soriano, Bernardello, M'Bami, con la opción también del colombiano Vargas. Arriba actúa con tres jugadores con libertad de movimientos; contando para esas posiciones con la velocidad de Crusat y Nieto; la calidad de los incombustibles Corona y Ortiz, y con el sueco Goitom, el argentino Piatti y el nigeriano Kale Uche como «nueves». Con todo, siguen careciendo de ese plus que les daba Negredo.
El Almería es un equipo que ahora mismo está haciendo bien las cosas y con un estilo de juego determinado, pero al que le sigue costando superar al rival en el marcador, pues su buen hacer en el campo no se está viendo correspondido en los resultados. Están apurados en la tabla y el Sporting puede aprovechar su necesidad.