Almería, V. R.
Tal parece que algo se removiese en la conciencia del árbitro valenciano Ayza Gámez, tras expulsar a Chico y señalar el penalti que permitió a Diego Castro adelantar al Sporting. La del central fue la única cartulina que vieron los locales, a los que, de hecho, sólo se les señalaron siete faltas en contra -incluido el penalti-. En cambio, Ayza Gámez se mostró como un rápido pistolero a la hora de sancionar a los rojiblancos. Dos tarjetas rojas, siete amarillas y veinte faltas señalas a un equipo que jugó en superioridad completan la estadística del valenciano con los rojiblancos. Y vaya por adelantado que el trencilla no tuvo incidencia alguna en el resultado.
La redacción del acta no ofrece dudas en cuanto a las expulsiones. Barral vio la roja por «dar un codazo en la cara de un contrario estando el balón en juego, pero no a distancia de ser jugado por ellos». Realmente, alcanza a Ortiz en el pecho, lo que ya es motivo de expulsión. La roja de Gregory vino motivada por «lanzar el balón con la mano a un recogepelotas estando el juego detenido». Tampoco hay dudas.
En lo que sí pareció muy riguroso el valenciano fue en la aplicación del reglamento y en los castigos disciplinarios a los jugadores del Sporting, que pidieron otro penalti.