Camargo (Santander),
José PALACIO,
enviado especial de
LA NUEVA ESPAÑA
La ilusión azul renació en La Maruca. Los 2.000 aficionados oviedistas que acudieron al partido salieron satisfechos y contentos con un resultado que abre al Oviedo las puertas para luchar por los puestos de promoción de ascenso. Poco importó que el juego no fuera bueno, ni los sufrimientos finales por mantener la victoria, todo se dio por bueno al final con los tres puntos.
El primer desplazamiento corto de la temporada volvió a dejar claro que la afición sigue al lado del equipo y con la vista puesta en el cambio de categoría. Los casi dos millares de oviedistas que se dieron cita en Santander -en el desplazamiento más numeroso en Liga desde el realizado a León en abril de 2006- dejaron patente que su apoyo es incondicional y que esa fidelidad tiene ahora una ilusión que va en ascenso.
El Oviedo se sintió ayer como en casa en La Maruca. El «mini-Tartiere» acrecentó la comunión entre afición y equipo, una unión que puede ser clave de cara a la fase decisiva de la temporada.
La afición del Oviedo es un ejemplo en el apoyo a su equipo, lo viene demostrando especialmente desde 2003 y más ahora que después de unos años de penuria alberga por primera vez la posibilidad de llegar de nuevo al fútbol profesional. No será un objetivo fácil, pero muchos de los jugadores pudieron comprobar ayer el grado de compromiso de unos aficionados que no escatiman nada por estar al lado de sus colores.
La peña Cancienes, Aulestia, Castrillón, Sonso (Colunga), Casa El Sastre de Noreña, Y Vuelta la Burra al Trigo, Oviedin.com, Occidente, Lugones, Cigua, Gijón, Moscona, Reconquista y Symmachiarii, entre otras, fueron las peñas que acompañaron al equipo a Santander con la ilusión del ascenso al fondo.