<Borja navarro:>
Almería, V. R.
Sale del vestuario solo. Tira de una pesada maleta mientras come un melocotón y rumia en silencio el dolor que produce un sueño roto. Durante toda su vida, Borja Navarro se había preparado para el día de ayer. Lo había imaginado de mil formas distintas, en multitud de campos y siempre era el proyecto de un día feliz. «Ha sido el debut más amargo que podía tener». El delantero rojiblanco inspira ternura mientras se dirige hacia el autocar del equipo. Borja aún no está maleado por el profesionalismo y por eso la derrota de su Sporting lo dejó tocado: «Estoy muy afectado por este día».
Golpes como éste acelerarán su proceso de maduración, pero el chaval no esconde que «esperaba debutar con otras sensaciones». El sabor es agridulce porque «he debutado con el Sporting, estoy feliz por eso, pero me voy para casa muy triste». Dentro de unos años será una línea anecdótica en su biografía, aunque ahora no se lo cree. «Ojalá Dios quiera que sea el primero de muchos partidos», desea.
Borja Navarro es el menos culpable de la imagen ofrecida ayer por el Sporting y de la derrota inapelable: «Cuando entré, el partido ya se había puesto muy difícil por la expulsión de Barral y al minuto nos metieron el tercer gol».