Gijón
Al margen de la derrota, el partido de Almería dejó estampas que ponen en duda la armonía entre algunos de los jugadores sportinguistas. Al margen de la ya tradicional disputa por lanzar el penalti, resuelta esta vez por Preciado a favor de Diego Castro, no pasaron desaperbidas las frecuentes discusiones a cuenta de jugadas puntuales, incluso con protagonistas tan poco frecuentes como Canella.
Como es costumbre, Barral estuvo en casi todas las salsas. Primero se empeñó en lanzar el penalti cometido por Chico, pero se encontró con la oposición de Rivera y Diego Castro. Algo parecido a lo ocurrido una jornada antes en el partido de El Molinón frente al Barcelona. Barral cogió el balón para tirar una falta desde la frontal del área, hasta que Rivera y Castro intercedieron por Portilla, que lanzó y obligó a intervenir a Valdés. En el estadio de los Juegos del Mediterráneo fue Preciado el que desautorizó al gaditano.
La jugada del empate a uno propició una nueva discusión con Barral por el medio, ya que justo antes del saque de centro se ve al gaditano reprocharle algo a Gerard, que tampoco se calló. Barral completó su mala tarde con la agresión a Juanma Ortiz que le costó la expulsión. No obstante, los nervios del partido propiciaron que las escenas de tensión afectaran a jugadores habitualmente tranquilos, como Canella, que se las tuvo tiesas como Diego Castro. O el casi debutante Portilla, que no se arredró cuando el impetuoso Gregory le reprochó su intervención en una jugada. Rivera, que ya es uno de los hombres fuertes del vestuario, reconocía ayer en la RPA que en el descanso hubo alguna palabra más alta que otra entre los jugadores. El entrenador del Almería, Juan Manuel Lillo, también advirtió la situación: «En el banquillo les decían una cosa y los jugadores no les hacían mucho caso».
Las discusiones de los jugadores rojiblancos -azules el domingo- comenzaron a cuenta del lanzamiento del penalti en el minuto 12. Barral fue rápidamente a por el balón, mientras que Diego Castro y Rivera intentaban convencerle de que no era el indicado, como se puede observar en las dos fotos de arriba. Preciado zanjó la discusión señalando a Diego Castro como lanzador (en el centro a la izquierda). Otro de los momentos de tensión se vivió a cuenta de la jugada del gol del empate del Almería, que enfureció a Barral. Antes del saque de centro, el delantero gaditano lanzó reproches a Gerard, que también le contestó con aspavientos (a la izquierda).