Gijón, Víctor RIVERA
El presidente del Sporting, Manuel Vega-Arango, se reincorporó ayer al trabajo en su despacho de Mareo, una vez superada la taquicardia que lo tuvo de baja durante una semana y que motivó su ingreso en Cabueñes y una posterior intervención quirúrgica en el Central. Vega-Arango ya quiso encabezar la expedición rojiblanca a Almería, pero no lo hizo por recomendación de los médicos. Ayer, el mandatario vivió su primer día de trabajo y, ante la jornada de descanso del primer equipo, dedicó su primera gestión a interceder por las peñas rojiblancas.
El mandatario gijonés trasladó a la Liga de Fútbol Profesional la honda inquietud que se vive en el entorno del club por el horario del próximo desplazamiento a Zaragoza. La capital maña, a la que el Sporting lleva varios años sin acudir, acogerá una nueva oleada de la Mareona. La mayoría de las peñas ya tiene reservado su hotel y su autocar y han desembolsado las correspondientes fianzas, que perderían en el caso de que el encuentro se fijase para el lunes. Al ser una jornada laboral, la mayoría de los aficionados tendría que suspender el viaje, con la consiguiente pérdida económica.
Vega-Arango informó a la Liga -organismo que fija los horarios de los partidos- de que estas fianzas habían sido abonadas antes de que se adoptase la decisión de trasladar un partido a los lunes. Si las peñas del Sporting tuvieran que cancelar sus viajes, sería también una importante pérdida para la hostelería y el comercio zaragozanos, que perderían la oportunidad de recibir a tres mil visitantes en un fin de semana de febrero sin especial atractivo. La Liga de Fútbol Profesional ha sido sensible a la llamada del presidente.