Gijón, Nacho AZPARREN
La suya no fue la historia más bonita para un debut. Uno siempre sueña con un estreno en Primera con participación estelar y victoria del equipo incluida. Borja Navarro no tuvo esa suerte y por eso su cara al finalizar el choque era todo un poema. Ahora, con la tranquilidad que da el paso de las horas, Navarro ha recuperado la sonrisa. «No tuve suerte con el debut. Nada más salir llegaron las expulsiones y el gol en contra. Ahora analizándolo en frío sí que valoro el hecho de haber debutado», explica. La historia de Borja Navarro se ha acelerado en los últimos tiempos. Hasta diciembre, Borja cumplía los tiempos típicos en los futbolistas aún por hacerse. Había cumplido su ciclo en juveniles y luchaba en el Sporting B por un puesto en la delantera. En sus entrenamientos con el primer equipo, la mala suerte en forma de lesiones se había interpuesto en su camino. Con la de Bilic en Tenerife, Preciado no lo dudó: Navarro entrenaría con él hasta nueva orden. El delantero no olvida al causante de su debut: «Preciado siempre está pendiente de los jóvenes. Si no fuera por él, no entrenaría con el primer equipo. Hay que mirar a la cantera, porque Mareo siempre esta ahí».
Borja es uno de los favoritos en Mareo. Educado y con facilidad de palabra, con su carácter alegre y extrovertido se ha ganado el afecto de sus entrenadores. Sus aptitudes en el campo tampoco han pasado desapercibidas y algunos ya le comparan con el Kun Agüero. «¡Qué más querría yo que parecerme a Agüero! Tiene un tren inferior muy desarrollado, protege el balón como pocos, le pega muy bien al balón... es muy completo. Es el jugador actual que más me gusta», confiesa.
Navarro aguarda ahora su oportunidad de jugar en El Molinón y vengar el recuerdo agridulce de su debut en Almería.