J. C. G.
El proceso de quiebra al que el Real Avilés Industrial se sometió en 2002 y la deficiente gestión económica de sus responsables ha dejado en los huesos a la entidad blanquiazul, una de las históricas del fútbol asturiano. El club, merced a una hábil maniobra de José María Tejero, consiguió salir de la quiebra en 2003 gracias a la quita del 70% de la deuda por parte de los acreedores. El club había evitado su desaparición, pero a un precio alto: el embargo de las subvenciones públicas por parte de Seguridad Social y Hacienda hasta 2028. La falta de ingresos atípicos ha establecido la deuda del Avilés en 1.000.000 de euros, según cifra reconocida por el club. Sin embargo, la directiva que encabeza Tejero prepara una triquiñuela jurídica para poder ingresar dinero del erario.
Así, el club planea crear una fundación, aún sin nombre, con un CIF distinto al del Real Avilés Industrial, y en la que englobaría a todos los equipos de su fútbol base. La separación fiscal del club matriz y la fundación en ciernes abriría las puertas a la subvención tanto del Ayuntamiento (Deportes otorgaba un millón de pesetas a la escuela de fútbol antes del proceso de quiebra) como del Principado. Además, con la constitución de la fundación, en caso de una oferta suculenta, Tejero podría vender sus acciones por lotes: sólo el primer equipo, el fútbol base o ambos según la cuantía de la oferta.