Gijón, Nacho AZPARREN
Ayer tocó día de reflexión en Mareo. Tras la derrota en Almería, Preciado concedió a los jugadores un día libre. Quizá para el descanso físico, quizá para el descanso mental. El martes fue el día señalado por Preciado para hablar con sus futbolistas y analizar los errores cometidos en los últimos partidos. La charla tuvo lugar antes del entrenamiento, y el mensaje parece haber calado en la plantilla. Unidad y mantener la calma son los ingredientes para salir de la primera situación complicada de la temporada. Fue un discurso directo y optimista en el que el técnico trató de quitar dramatismo a la situación del equipo en la Liga, todavía seis puntos por encima del descenso. Una vez finalizado el entrenamiento, le tocó el turno a Preciado de rendir cuentas. Su paso por el despacho del presidente, Manuel Vega-Arango, se prolongó durante cuarenta y cinco minutos.
La figura del capitán no está limitada al mero elemento decorativo del brazalete, las obligaciones van más allá del césped. Los tres capitanes del primer equipo (Rafa Sastre, Pedro y Diego Castro) ejercieron como tales y quisieron dar la cara en este momento complicado. «El partido se nos puso pronto de cara y te quedas con la sensación de que perdiste algo más que un simple partido», comenta Sastre, «pero debemos mantener la calma. Si nos ponemos nerviosos, apaga y vámonos». Una idea en la que coincide Pedro: «La situación no es para alarmarse, peor estábamos el año pasado tras el partido de Almería. Este equipo ha demostrado que sabe sufrir, seguro que salimos de esta racha».
Además de un resultado nefasto, la imagen en Almería no fue la más adecuada. Las discusiones entre futbolistas, el poco esfuerzo colectivo y las dos expulsiones pueden enturbiar la imagen de un vestuario que siempre ha mencionado el buen ambiente como clave en su éxito. Los tres capitanes defienden al grupo. «En el partido estás a dos mil pulsaciones por minuto y, cuando estás alterado, dices cosas que luego te arrepientes», subraya Sastre. «El equipo debe pensar en la unidad y cada uno valorar su propio trabajo para ver en qué puede mejorar. Es vital mantener el buen ambiente existente en el grupo», añade Diego Castro. El gallego profundiza sobre cómo se debe gestionar esta situación: «Hay que huir de las individualidades. Éste es un deporte de grupo y en los malos momentos hay que dar ánimos y ofrecer buenas lecturas de las actuaciones de los compañeros. Ahora es el momento de ir todos a una». El discurso de Pedro va por los mismos derroteros: «Debemos arrimar el hombro y remar todos en la misma dirección. Hay que mantener la cabeza fría». Por si quedara alguna duda, Sastre sentencia: «Hay muy pocos equipos a nivel profesional con el ambiente que se respira aquí».
Si de algo no se puede acusar a la plantilla sportinguista es de falta de coherencia en su discurso. Cuando las cosas marchaban bien, con el equipo rozando los puestos europeos, los jugadores se encargaban de recordar el objetivo real. «Nuestra meta siempre ha sido la salvación. La gente no puede hablar de Europa cuando la situación es buena, hay que tener los pies en el suelo. Éste es un equipo pensado para salvarse siempre que dé el 200 por cien», recuerda Pedro. «Antes de empezar la temporada, todo el mundo pensaba que había que salvarse sin la agonía del año pasado, pero si toca sufrir lo haremos. Firmo el mismo final si eso conlleva salvar la categoría», asevera Castro. La voz de la experiencia, personalizada en Sastre, concluye: «A veces viene bien un tirón de orejas para que la gente recuerde dónde estamos».
«A veces viene bien un tirón de orejas para que la gente recuerde dónde estamos»
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Primer capitán del Sporting
«Tenemos que remar todos en la misma dirección y mantener la cabeza fría»
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Segundo capitán del Sporting
«Es el momento de huir de las individualidades e ir todos a una»
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Tercer capitán del Sporting