J. M. MATUTE
Cuando Simon Ammann (Grabs, Suiza, 25 de junio de 1981) se presentó en 2002 en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City (Estados Unidos), se ganó de inmediato en la Villa Olímpica el sobrenombre de Harry Potter por su gran parecido físico con Daniel Radcliffe, el actor que da vida cinematográfica al joven mago. Pero Ammann resultó que no sólo se parecía físicamente a Radcliffe, sino que también tenía una varita mágica como Potter que le hacía desafiar como a ningún otro las leyes de la gravedad, ganando la medalla de oro en los dos trampolines -normal y largo- de saltos de esquí nórdico.
Ocho años después, en Vancouver, con el pelo teñido de rubio y con unas gafas «retro» con las que intenta escapar a las comparaciones con Potter, Simon Ammann ha vuelto a hacerlo. El jueves ganó el título en el trampolín normal y ayer se hacía con la victoria en el largo del Whitler Olympic Parc, tras dos saltos de 140 y 138 metros, por delante, como tres días antes, del polaco Adam Malysz (plata con 135 y 133,5 metros en sus saltos) y del austriaco Gregor Schielernzauer (bronce con 130,5 y 136).
La delegación austriaca, por cierto, intentó sin éxito en Vancouver que los jueces impidieran utilizar a Ammann unas fijaciones curvadas que supuestamente le otorgan una ventaja aerodinámica. Tras ser rechazada su primera protesta, en lugar de insistir en el tema optaron por imitar su ejemplo.
Simon Ammann se convierte, así, a sus 28 años en el primer saltador en la historia que gana cuatro oros individuales en unos Juegos Olímpicos. El legendario finlandés Matti Nykaenen también ganó cuatro -uno en el trampolín largo de Sarajevo-84 y los tres en juego en Calgary-88-, pero el último de ellos lo logró en la competición por equipos y no en la individual. El suizo es el líder de la Copa del Mundo de saltos de la presente temporada, y en el Mundial disputado en Sapporo en 2007 fue plata en el trampolín normal y oro en el largo.
El de Ammann no fue el único récord que dejó la jornada en Vancouver, ya que el patinador de velocidad Apolo Anton Ohno lograba el bronce en la prueba de los 1.000 metros para convertirse en el deportista estadounidense con más medallas en los Juegos de Invierno. Ohno suma siete preseas (dos en Salt Lake City-2002, tres en Turín-2006 y dos ya en Vancouver) y supera en una a la mítica patinadora Bonnie Blair, que sigue siendo la patinadora que mayor ventaja logró sobre la segunda clasificada en una final olímpica: 1,38 segundos en los 1.000 metros de Lillehammer-1994.
Ohno, además, es el patinador más laureado en los Mundiales, con 23 medallas (nueve de oro, siete de plata y siete de bronce) entre Jeunju-2001 y Heerenveen-2009.