Zaragoza, Víctor RIVERA
«Es un privilegio que venga tanta gente a animarnos, porque Zaragoza está muy lejos de Gijón». Luis Morán no daba crédito al impresionante espectáculo que ofrecían la esquina que albergaba a los cerca de tres mil sportinguistas que habían realizado un largo viaje por carretera para apoyar a su equipo. Por eso, cuando el luanquín marcó el gol de la tranquilidad, se fue como una flecha hacia la zona rojiblanca de La Romareda y desató la locura. La Mareona, como se conoce últimamente al sportinguismo, regresó a La Romareda y acabó ovacionada por la parroquia local que se rindió al incondicional apoyo que la afición rojiblanca le regala a su equipo. Estas son las mañas que convierten a la Mareona en un talismán que casi garantiza un buen resultado para el Sporting.
El largo viaje de regreso se hizo ayer mucho más corto. También fue feliz la vuelta de la expedición rojiblanca. Además de la victoria colectiva, varios futbolistas se habían quitado algún estigma de encima. El caso más sobresaliente fue el de Miguel De las Cuevas que firmó un partido espléndido. «Me encontré muy bien, físicamente cada vez estoy mejor», apunta el alicantino como una promesa de grandes tardes por venir. Y qué decir de los delanteros. «Estoy muy contento porque ganamos un partido muy complicado y he vuelto a marcar». Mate Bilic es siempre un ejemplo de sensatez, por eso destaca que «después de mucho tiempo, hemos hecho un partidazo fuera de casa». El croata rompe una lanza en favor suyo y de Barral: «El año pasado hicimos muchos goles y seguro que los vamos a hacer, quedan muchas batallas por delante y me alegro mucho de que haya marcado Barral».
El gaditano tuvo ayer una eficacia máxima. «Sabía que iba a tener poquitos minutos y que tenía que aprovechar la ocasión que me llegara», apunta Barral para abundar que «he podido finalizar bastante bien y esto me sirve para estar más tranquilo y que el equipo se sitúe en la zona media». Luis Morán es otro de los que se reivindicó justo cuando Carmelo quería afianzarse en la banda derecha. «Tuve la suerte de que cambiaron al lateral izquierdo y pude aprovecharlo», minimiza el luanquín al que no le preocupa la competencia porque «somos una plantilla de 25 y puede jugar cualquiera».
Roberto Canella se marcha feliz porque «ha sido un partido bastante duro, pero hemos jugado bastante bien en la primera parte y luego hemos mantenido el resultado». El de Laviana reconoce que «necesitábamos un partido así». A Diego Castro sólo le faltó el gol para completar una actuación memorable. «Han metido los dos delanteros y nos viene fenomenal porque tienen que ser importantes en los partidos cruciales que tenemos en casa», apunta para añadir que «son muchas cosas importantes, pero sobre todo que cambios la imagen de los últimos desplazamiento».
Como siempre Juan Pablo, puso su granito de arena: «Intentamos ayudar, pero creo que el equipo ha defendido muy bien y no han creado demasiadas ocasiones claras». El leonés protagonizó una acción polémica junto a Botía, aunque él defiende que «no es cesión, porque Botía no le da intencionadamente». Otro que se va exultante es Lola: «Estoy muy contento porque ganamos y volví a jugar cinco meses después. Jugamos como una familia».