POR PEDRO RAMOS
Dejemos de lado la Liga doméstica (vaya fin de semana para Barcelona y Real Madrid) porque es un tema menor si se compara con la Liga de Campeones. Mañana le toca el turno al equipo nacionalista e independentista de Juan Lapuerta. El bloque galáctico del Ser Superior regresó al mejor escaparate futbolístico del mundo hace una semana. ¿Lo pudo hacer peor? Sí, porque la derrota podía haber sido más amplia y tan sólo se llevó un mal menor. ¿Lo pudo hacer mejor? Rotundamente y por supuesto, sí. Lo que se pudo apreciar -más que ver- del Real Madrid en Lyon fue la versión más rácana del equipo blanco. Prácticamente no funcionó nada, probablemente por un problema de mentalidad más que de banquillo. Lo fácil es apuntar a Pellegrini. La caverna mediática españolista -los opinólogos madrileños, en una palabra- tienen tantas vendas delante de los ojos y tienen que pagar tantos peajes que prefieren disparar al aire antes de reflexionar sobre el fondo del asunto. Vamos a ver: Es incuestionable que el Real Madrid sufre un bloqueo mental (algunos lo llaman maldición) en octavos de final durante los últimos años. Se han cambiado jugadores y se han cambiado entrenadores, pero el resultado es el mismo. La diferencia es que ahora el resultado de la ida es manifiestamente mejor porque de aquellos 3-0 o 2-0 encajados en Lyon, por ejemplo, se ha pasado a un raquítico 1-0 que, sin ser buen resultado, es perfectamente remontable en un Bernabeu que sin duda dará alas a los suyos. Dicho esto, he aquí algunas cuestiones a considerar. ¿Es culpa del entrenador que Cristiano Ronaldo y Kaká hayan pasado casi inadvertidos frente al Olympique? ¿Fue un problema de banquillo el que Garay y Albiol recularan en el gol de Makoun? ¿O que Casillas tuviera algún que otro despiste, inhabitual en él en otros encuentros? ¿O que Higuaín no acertara en la ocasión más clara cuando en los últimos partidos veía puerta con facilidad? En esos últimos encuentros el entrenador era un fenómeno porque había dado con la clave de los «jugones». Resulta que nadie le cuestionaba. Y ahora, de repente, Pellegrini está en el punto de mira por poner a Diarra de titular en vez de a Lass, ya que el resto fueron los de siempre. Pues nada, ponemos a Diarra en el punto de mira al lado de su valedor y seguimos permitiendo que los árboles no nos dejen ver el bosque.
Cruda fue la realidad de la Liga de Campeones pero más duro fue el reencuentro de los españoles con la Liga Europa o Copa de la UEFA para los nostálgicos. Ni una sola victoria que llevarnos a la boca en cuatro partidos de los equipos patrios en dieciseisavos de final. La primera reflexión que cabe hacerse es que la Liga española ha perdido potencial respecto a las principales ligas europeas. El nivel de competitividad en España está por los suelos y cuando los equipos de mitad de la tabla salen más allá de los Pirineos se encuentran con un fútbol de más potencia, más empuje, más calidad y mayor acierto, por lo que quedan en evidencia. Sin embargo, si analizamos con lupa lo sucedido en esta Liga Europa, quienes realmente se han puesto en el punto de mira han sido los porteros de los cuatro equipos españoles. Curiosamente los cuatro parecieron ponerse de acuerdo. Fallos de los guardametas permitieron a los rivales sacar los colores a los españoles. Por ejemplo Asenjo, en el Calderón, tras sustituir a De Gea, lesionado, tuvo un error de cálculo en un balón colgado al área que permitió el empate al Galatasaray. Llevaba en el campo 6 minutos. En Bilbao, Iraizoz protagonizó el fallo del partido al no despejar bien un disparo lejano que aprovechó el Anderlecht para adelantarse. Y menos mal que al final el Athletic pudo empatar a uno. En Brujas, el Valencia cayó por la mínima tras un fallo del guardameta Moyá, que no atrapó un disparo aparentemente fácil del conjunto belga. Queda el Villarreal, con un Diego López que cumplió aunque no pudo evitar que su equipo saliera con un triste empate a dos goles de El Madrigal frente al Wolfsburgo. Siempre que en un equipo el portero es protagonista, es que algo no funciona. El fútbol está montado para que sean los delanteros o centrocampistas los que acaparen las portadas, en caso contrario es que el rival ha hecho mejor las cosas. No hay vuelta de hoja.
Alguien está buscando al maestro armero del Barça. Es para echarle la culpa de tanta lesión y tanto gafe con los jugadores. En una unidad militar, el maestro armero era el jefe o encargado de la conservación y reparación de las armas y, según cuentan, entre las milicias surgió la expresión «las reclamaciones, al maestro armero» para manifestar lo inútil de una queja, puesto que la disciplina militar obliga a obedecer órdenes, gusten o no. En el club azulgrana se produjo la semana pasada una cumbre médica para analizar la problemática de las dolencias de sus futbolistas. Traducido al castellano, para buscar un maestro armero y situarle en el punto de mira. Es curioso. En otros equipos se habría culpado directamente al entrenador por malos entrenamientos. En Can Barça Guardiola será cualquier cosa menos armero (maestro, sí). Después de la reunión se sacaron cuatro conclusiones: 1.º) Al quedar eliminados de la Copa del Rey se ha perdido el ritmo de competición que sí tuvo el equipo la pasada temporada; 2.º) Mayor carga de trabajo en los entrenamientos semanales, caso de Chigrinsky y Abidal; 3.º) Precipitación en la recuperación con Dani Alves como ejemplo más claro y 4.º) La falta de rotaciones con respecto a la última campaña. Vaaale, aceptamos pulpo como animal de compañía, pero que lo pongan en el punto de mira inmediatamente.
Si está siempre en el punto de mira será por algo. Para lo bueno y para lo malo, Cristiano Ronaldo levanta odios y pasiones a partes iguales. Por eso es el mejor del mundo. Al menos así lo indica su contrato como jugador mejor pagado del planeta, con 13 millones de euros, según el ranking elaborado por el portal Futebolfinance.com. ¿Messi? Ni siquiera el Barcelona le considera el mejor futbolista del mundo porque un recién incorporado al cuadro azulgrana como Ibrahimovic gana más que el argentino. El sueco cobra 12 millones de euros y «la pulga», 10,5, la misma cantidad que Eto'o percibe del Inter. Cosas del balompié. Qué curioso.
No son comparables las plantillas de Barcelona y Real Madrid en baloncesto con las de fútbol. Aún así, ambos clubes estaban en el punto de mira de la afición española porque anoche se enfrentaban en la final de la Copa del Rey. El Barcelona le dio todo un señor repaso al Real Madrid. Los blancos pasaron por el aro del mismo modo que los azulgrana pasaron la apisonadora. No fue ninguna sorpresa. Los amantes del baloncesto saben que para el Barça la victoria era una obligación y para el Madrid estar en la final era un triunfo en sí mismo. Otra cosa será la cita del Bernabeu. En fútbol. Barça y Madrid estarán otra vez en el punto de mira.