Gijón, J. J.
El seleccionador nacional de patinaje de velocidad Garikoitz Lerga concentró en Gijón este pasado fin de semana a un grupo de patinadores, 41 en total, llegados de varios clubes de España con el fin de preparar la preselección para formar el equipo que representará a España en los compromisos internacionales del presente año, en especial el Campeonato del Mundo que tendrá lugar en Venezuela y el de Europa que se celebrará en Italia.
De los 41 patinadores presentes en la pista de Moreda, 16 eran asturianos: Vera Iglesias, Nel Sanz, Irene Reyes, Nerea Nuño, Jorge Fernández, Jéssica Rodríguez, David Alonso y Fernando Mejía del Astur Patín; Sheila Posada, Itziar Gutiérrez y Sara Fernández del Pelayo e Iris Fernández, Abel Díaz, Abel Martínez, Daniel Villaverde y Sergio Fernández del Novares.
Entre este grupo no figura el gijonés Ronan Sánchez, ausencia incomprensible aunque no inexplicable. Incomprensible porque logró el pasado año 7 medallas en los campeonatos de España y fue el único asturiano que se proclamó campeón, concretamente en la prueba de 500 metros en circuito. En el 2010 en Asturias se disputaron tres carreras y Ronan ganó las tres. La explicación de su ausencia no parece otra que la denuncia que un grupo de patinadores, ninguno de ellos presente en Gijón, realizó hace ya varios años sobre las posibles prácticas prohibidas de Lerga (administración de sustancias por vía intravenosa) que por aquel entonces todavía era patinador en activo. El juicio se celebró el pasado mes de mayo pero aún hoy la sentencia sigue sin hacerse pública.
Uno de los clubes que denunció los hechos fue el Calzada Tejanort y sus responsables también consideran que alguno de sus patinadores, en especial la juvenil Ariana Fernández Casais, reúne tantos méritos para haber sido convocada como algunos de los que si lo fueron y su ausencia también la achacan a una «venganza» del actual seleccionador.
En su club consideran que Ronan Sánchez sigue siendo uno de los mejores patinadores españoles por lo que su ausencia, no ya de la selección, sino de las pruebas para formar parte de ella carece de la más mínima lógica deportiva.