Avilés, A. FERNÁNDEZ
El Marino se relajó ayer en el spa del hotel Zen Los Balagares después del trago que supuso la derrota (2-1) ante el Caudal, segundo a un punto de los de Luanco, y antes de preparar el compromiso del domingo (17:00 horas) en Miramar contra el Ribadesella. «Nos vino muy bien porque es el momento más oportuno para romper la rutina y relajarnos después de tantos partidos. Es algo que teníamos previsto hacer hace tiempo pero que no pudimos por falta de fechas», explicó el técnico azul, Rogelio García.
La derrota en el Hermanos Antuña rompió una racha de 24 jornadas sin perder en liga, las que van de la tercera (2-1 frente al Universidad en Oviedo), a la 28 con idéntico resultado en Mieres. Y ambas derrotas fueron en el tiempo de descuento.
La otra nota negativa fue la lesión de Castaño. El veterano centrocampista fue duda a lo largo de la semana y se resintió cuando apenas habían pasado quince minutos de juego, por lo que estuvo muy mermado en el campo hasta que fue sustituido por Rubén Suárez en el minuto 65. «Fue un contratiempo importante y lo notamos porque faltaba Jeffrey», explicó Rogelio García. El técnico reconoció que estaba decepcionado porque «no hicimos el partido que teníamos previsto» y cabreado con el colegiado, el ovetense López Abelleira. «Es uno de los mejores de la categoría, pero con el Marino no tiene suerte y el domingo fue decisivo porque intervino en jugadas importantes. Entiendo que lo tiene difícil, pero insisto que con nosotros no tiene suerte», concluyó.