Avilés, A. FERNÁNDEZ
El Marino tiene a su peor enemigo en casa y se llama Miramar. El campo del líder es un constante quebradero de cabeza porque pasa de estar impracticable por la cantidad de agua que acumula, sobre todo en las bandas, a ser una pista de hormigón al secarse el barro. «Los jugadores acabaron el domingo más cansados por la dureza del campo que cuando está lleno de barro, es como jugar encima de una piedra», se quejaba el técnico azul, Rogelio García.
Después de meses quejándose de los charcos y el barro, es curioso ver a los cuidadores del campo regando y renovando el césped, una operación que requiere mucho tiento según el presidente, Luis Gallego. «Hay que tener cuidado porque si nos pasamos con el agua vuelve el barro, y si no llegamos queda muy duro». El objetivo es que el campo está un poco bien para el próximo partido del Marino, el día 28 de marzo ante el Astur.
El Miramar se construyó hace 57 años y pasó por ser uno de los mejores campos de Asturias, pero desde hace unos cinco años el deterioro es progresivo y constante. El problema es la falta de drenaje que impide la evacuación del agua, y la solución pasa por dos vías. Una es construir un nuevo campo en los terrenos próximos a Balbín, una idea que barajó el Ayuntamiento de Gozón para dejar el actual terreno como edificable pero que la crisis de la construcción parece haber dejado en el papel.
La otra vía es levantar todo el césped y colocar un buen drenaje. El proyecto se pondría en unos 240.000 euros y Gallego defiende que debe de ser financiado a tres partes por el Ayuntamiento, el Principado y el Consejo Superior de Deportes que, recordó, «ayudó a construir varios campos en diversas zonas pero que nunca invirtió nada en Gozón».
Sea cual sea urge una decisión. El equipo es líder, casi tiene asegurado el jugar la liguilla de ascenso y su gran objetivo es retornar a Segunda División B, donde las exigencias respecto a los campos son mayores que en Tercera. «No podemos seguir así, no tenemos campo ni en el invierno ni en la primavera y ni el Marino ni Luanco se merecen estar en esta situación», concluyó Gallego.