Madrid, V. R.
«Es demasiado claro y nos quedamos con cara de tontos porque esa jugada decidió el partido». Juan Pablo no se explica cómo Paradas Romero ni su asistente vieron lo que fue evidente para todo el mundo. El portero está tan seguro de lo que vio apenas dos metros delante de él que pone en juego lo más sagrado: «Juro por mi hija que Van der Vaart ha controlado el balón con la mano». Esa jugada lo cambió todo porque «si hubiéramos aguantado un poco más, igual el resultado habría sido otro».
De no ayudarse con la mano, el balón habría golpeado a Van der Vaart en los genitales lo que no le hubiera permitido rematar con tanta solvencia: «Si no pone las manos le da en los cataplines y no hubiera rematado así de fácil y no lo habría celebrado tan rápido. Yo sé lo que es un balonazo ahí». Juan Pablo lamenta que «era un partido que teníamos bien encaminado y se estaban empezando a poner nerviosos». A partir de ahí, el equipo quedó tocado y «el segundo gol llegó por una falta de atención, cuando aún estábamos pensando en el primero». El portero también dijo que «la permanencia no está asegurada».