Gijón, V. R.
Más de veinte minutos después de que acabase el partido, la Mareona seguía crecida en las gradas del Bernabeu por la buena actuación de su equipo. Tanto fue así que numerosos aficionados blancos quisieron fotografiar y grabar en vídeo a una hinchada, la rojiblanca, que no dejó de animar ni un solo momento. La Mareona ganó por goleada en sus ánimos a la parroquia local, a la que cogió despistada nada más empezar. En el minuto siete de partido, el habitual homenaje a Juanito se transformó en un culto al Guaje Villa, al que se utilizó como arma arrojadiza contra Raúl. Los cánticos pedían al siete blanco que se jubilase. También hubo otros menos sutiles para Cristiano Ronaldo y Guti. En general, la afición del Sporting fue bien recibida y la gente de Madrid disfrutó cuando se oyeron, alto y claro, el «Asturias, patria querida» o el himno del Sporting. La explosión de júbilo con la entrada de Kike Mateo asombró al Bernabeu, pero lo que más impresionó a la parroquia local fue el apoyo incondicional del sportinguismo a su equipo. Ni Paradas Romero logró aguarles la fiesta.