Oviedo, N. L.
Las luces de los potentes focos del circuito de Losail, situado a unos 30 kilómetros de la capital de Qatar, Doha, serán protagonistas hoy de la apertura del Mundial de MotoGP, cuyo principal denominador común será la lucha por el título que ostenta Valentino Rossi (Yamaha). Y no lo van a tener fácil sus rivales, puesto que el nueve veces campeón del mundo ha evidenciado encontrarse en un excelente estado a lo largo de todo el invierno y a pesar de haberse desarrollado muy pocos entrenamientos debido a la nueva normativa, en todos ellos ha despuntado el piloto de Urbino.
Quizá sea en Qatar, escenario hoy de la única carrera nocturna del año, donde más complicado lo va a tener Rossi, puesto que si bien fue de los más rápidos en casi todas las jornadas de pruebas, al final acabó doblegado por quien se presume será uno de sus grandes rivales -si no vuelven sus extraños males físicos de la pasada temporada-, el australiano Casey Stoner (Ducati), campeón del mundo en 2007.
El dúo que forman Rossi y su Yamaha se antoja casi perfecto y ambos han mostrado un potencial como para que sus rivales tengan no miedo, pero sí mucho respeto, aunque el italiano ya se ha encargado de cerrar las puertas a quien cree puede ser uno de sus grandes competidores, su propio compañero de equipo, Jorge Lorenzo.
El español logró el pasado año el subcampeonato y puso en serios aprietos en más de una ocasión a Rossi, razón por la cual el italiano ha debido de pensar que si cortaba el intercambio de información entre los talleres obtendría una cierta ventaja. Dicho y hecho. Ambos pilotos decidieron que no iban a compartir la información que se generase en cada carrera para «enfocar» libremente la puesta a punto de sus Yamaha.
Lorenzo, en tanto, no ha dado la más mínima muestra de nerviosismo por tal circunstancia, aunque sí por el hecho de no haber podido completar la pretemporada de entrenamientos al sufrir una caída cuando practicaba motocross cerca de Barcelona.
Con todo, Lorenzo y Stoner se perfilan para amargar el camino hacia su décimo título a Valentino Rossi, aunque no serán los únicos. El trabajo realizado por Ducati para lograr que su Desmosedici sea mucho más fácil de pilotar para todos parece haber dado sus frutos y el estadounidense Nicky Hayden, campeón del mundo de 2006, ha estado mucho más avezado en casi todas las citas de entrenamientos.
En el polo opuesto de Hayden parece encontrarse el español Dani Pedrosa, al que no le terminan de ir las cosas como le gustaría sobre su nueva Honda RC 212 V, sobre todo en lo que se refiere al rendimiento de las suspensiones.
A Pedrosa le quedan muchos «deberes» por hacer, como él mismo ha reconocido, en tanto su nuevo compañero, el italiano Andrea Dovizioso, parece encontrarse mucho más a gusto sobre la RC 212 V, habiendo sido de los más rápidos a lo largo de la pretemporada.
La categoría reina del motociclismo tendrá esta temporada más españoles que nunca en su parrilla, pues junto a Lorenzo y Pedrosa estarán Álvaro Bautista (Suzuki GSV RR), Héctor Barberá (Ducati Desmosedici GP10) y Aleix Espargaró (Ducati Desmosedici GP10), los tres en su primera temporada al completo en MotoGP. Bautista puede ser el más beneficiado de todos ellos por encontrarse en un equipo oficial de fábrica, en tanto Barberá debutará en la categoría al igual que lo hará su equipo, con Jorge Martínez Aspar al frente.
La categoría de 250 c.c. desaparece este año y da paso a Moto2, con los 40 pilotos inscritos llevando el mismo motor (Honda) y los mismos neumáticos (Dunlop) y con los españoles Alex Debón y Julián Simón, campeón en 2009 de 125, en el grupo de favoritos; mientras el octavo de litro tendrá ocho españoles en la parrilla, con Marc Márquez, Nico Terol y Pol Espargaró como abanderados.