Oviedo,
Celso A. SANJULIÁN
Los salmones de los ríos asturianos pasaron por el primer mes de pesca sin muerte prácticamente sin un rasguño. Sólo la guardería del Narcea tuvo noticia la semana pasada de un pez que picó en el coto de El Viso y que fue devuelto al agua. En los otros tres cauces también abiertos desde el pasado 21 de marzo -Esva, Sella y Cares- no se supo de nadie que comentase lance alguno. Y es que desde las cuatro riberas hábiles se señala que la concurrencia fue prácticamente testimonial y que sólo en la del Narcea se apreció algo más de animación. Otra coincidencia fue el buen estado de los ríos, todos con un nivel de agua de lo más propicio, lo que no deja de resultar alentador ante el próximo arranque de la campaña tradicional, el sábado 1 de mayo.
Se espera que el sofisticado contador de salmones instalado en Caño, en aguas del Sella, pronto depare buenas noticias sobre el paso de peces. Y es que a simple vista ya han sido detectados algunos. El propio jefe de la guardería, Jaime de Diego, declaró haber observado días atrás la subida de cuatro ejemplares de buen tamaño, pero en lo relativo a la pesca sin muerte reconoció que la gente no le prestaba gran atención.
El mes también transcurrió bastante desanimado en el Cares. Su guarda mayor, Vicente González, resumió la situación diciendo que «es como si no hubiese empezado la temporada. Ni se vio pescar a nadie ni se supo de que alguien sacase un pez y lo devolviese al río».
El Narcea registró la nota excepcional. En su ribera sí hubo cierta afluencia de pescadores, según se señala desde el puesto de precintaje de La Rodriga. Acudieron ya los titulares de varios cotos y, así, el pasado miércoles probaron suerte los que tenían adjudicados los de La Llonga, La Isla y La Figal. En jornadas anteriores se había visto pescar en Carbajal y en Puente Quinzanas. Un agente de la guardería relató que el domingo pasado se había encontrado en el coto de El Viso con un pescador, y que éste le dijo que había sacado un salmón que, naturalmente, había devuelto de inmediato al agua.
En el río Esva no faltan pescadores, pero en su mayoría se decantan por la opción de la trucha, cuya campaña arrancó el primer día de abril. Zonas como las de Pontigón y Castañedo son las más visitadas. En cambio, el salmón sin muerte no despierta entusiasmo, como reconoce el guarda mayor Elicio García, quien comenta cómo durante este mes sólo se ocupó un coto, el de Piedrablanca. Se trataba de un aficionado llegado de Sevilla y, a lo que se ve, todo un forofo de la naturaleza asturiana, ya que en el mismo viaje practicó la caza del corzo en el coto de Valdés.
Desde el Esva también se señala que el río presenta un buen nivel, promesa de que sus condiciones serán positivas con vistas al próximo inicio de la pesca tradicional.