Oviedo, N. L.
Nadie podía aventurar el martes que el partido previsto entre el estadounidense John Isner y el francés Nicolas Mahut en la pista 18 del All England Tennis Club -una pista sin ojo de halcón, ni cobertura televisiva, ni iluminación ni apenas gradas para los aficionados-, fuera a pasar a la historia del tenis. Pero lo hizo. Comenzó la tarde del martes y se tuvo que aplazar por falta de luz cuando llevaban 174 minutos de pelea y cada jugador había ganado dos sets: 6-4, 3-6, 6-7 y 7-6
Confiados en que la manga que faltaba se resolvería pronto, la organización colocó a Mahut e Isner en el tercer turno del miércoles para que finiquitaran su enfrentamiento. Tremendo error. Isner y Mahut no se caracterizan por su juego versátil ni fluido, pero sí por un saque tremendo que da pocas opciones al rival. Y así fueron apuntándose juegos mientras consumían minutos. Cada vez había más gente que se asomaba a la puerta de la pista 18, cada vez más aficionados seguían por internet los incidentes de un partido que iba camino de entrar en la historia del tenis y de romper todos los récords. Llevaban más de cinco horas de pelea y con empate a !59 juegos! la noche se les echó de nuevo encima. Segundo aplazamientos.
A las cuatro y media de la tarde de ayer Isner y Mahut pisaban por tercera vez la hierba de la pista 18 del All England Tennis Club. El partido que aún tenían que decidir ya era el más largo de la historia del tenis (casi diez horas llevaban), pero aún tendrían que disputar una veinte de juegos más para que el estadounidense Isner, un gigantón con cara de niño que tiene la manía de pasarse la bola entre las piernas antes de cada saque, se anotara la victoria. El marcador señalaba un 6-4, 3-6, 6-7 (7-9), 7-6 (7-3) y 70-68. El reloj del partido marcaba que habían estado 11 horas y 5 minutos en la pista, más del doble de lo que necesitaron Rafa Nadal y Roger Federer para protagonizar la que ha pasado a la historia como la final más hermosa, competida y larga de la historia de Wimbledon, la que el balear ganó al suizo en 2008 en cinco sets.
Isner y Mahut, de paso, rompieron todos los récords de un partido: desde el de juego disputados (183 por los 112 entre Chalie Pasarell y Pancho Gonzales en la edición de 1969 de Wimbledon), como el de «aces» totales en un partido (215), los saques directos de un jugador (los 112 de Isner), los golpes ganadores (246 de Isner), el total de puntos logrados (502 de Mahut) o el de puntos logrados en la red (111 también de Mahut). Eso sí, en 183 juegos Mahut sólo ganó una de las tres bolas de break de que dispuso, e Isner dos de catorce.