Madrid, Agencias
Hubo tiempo para todo en el avión que trajo a la selección desde Sudáfrica. La fiesta fue larga, tanto como las diez horas de vuelo. Como en los festejos de la Eurocopa, Pepe Reina dirigía la orquesta. No le faltaron ayudantes. Por momentos, había más gente levantada que en los asientos. Sergio Ramos animaba y el asturiano Villa, otras veces más discreto, completaba el trío en una actuación a 10.000 metros. El Guaje atrapó el reproductor de música y montó el trenecito en pleno vuelo. Sonaba «Píntame» de Elvis Crespo, la canción talismán del equipo, la que escuchaban en el autobús camino de los partidos. Íker Casillas sirvió de diana para muchas de las bromas, también Sara Carbonero. Le cambiaron la letra a la canción, eliminaron «mi carita» y añadieron «mi Sarita». Las mejillas de la periodista se volvían tan encarnadas como la camiseta.
La prudencia aconsejaba algo de descanso porque lo que esperaba en Madrid era de órdago. En la agendad les reservaron poco más de un par de horas de descanso en un hotel de Barajas, adonde habían llegado en torno a las tres de la tarde. Y después, directos al Palacio Real. Aguardaban los reyres, también los príncipes y sus hijas. Las palabras de don Juan Carlos fueron emocionantes y las infantas Leonor y Sofía se llevaron todas las atenciones. Era la estampa de un país feliz.
El Rey dio las gracias a todos los miembros de la selección por «hacer realidad nuestros mejores sueños al ganar el Mundial de Sudáfrica». Y también por su actitud durante el campeonato. «Habéis sido ejemplo de deportividad, nobleza, buen juego y trabajo en equipo».
Don Juan Carlos trasladó este mensaje a los jugadores y cuerpo técnico de «La Roja» en una recepción en el Salón de Columnas del Palacio Real con la Reina, los Príncipes y la Infanta Elena.
El protagonismo del acto también recayó en las hijas de los Príncipes, Leonor y Sofía, vestidas con la camiseta de la selección y que pudieron tocar la copa de campeón y ponerse la medalla que les prestaron los jugadores.
Los futbolistas, vestidos de rojo y con pantalón de chándal azul, obsequiaron al Rey la camiseta de la selección con la estrella de campeón mundial FIFA y firmada por todos.
En su palabras después de saludar uno por uno a los integrantes de la selección, Don Juan Carlos manifestó su satisfacción por lo que representa el título ganado ayer en Sudáfrica contra Holanda.
«Sois un ejemplo de esfuerzo y espíritu de superación para las nuevas generaciones», ha dicho el Rey, para quien la selección también demuestra «la capacidad que tiene España para lograr juntos los éxitos» que se propone.
En su opinión, este equipo es digno de alabanza por haber sabido «aglutinar a todos los españoles y hacer realidad nuestros mejores sueños», además de «proyectar el nombre de España en todo el mundo». Y personalizó en Vicente del Bosque. «Sé que no le gusta aparecer pero tiene mi reconocimiento».
Al Rey no se le terminaban los elogios hacia el equipo que escribió la página más gloriosa de la historia del fútbol en España. «Gracias, campeones, en nombre de toda España y de todos los españoles. Gracias por vuestro ejemplo y por vuestro espíritu. ¡Viva la selección española y viva España!».
Don Juan Carlos, doña Sofía, los Príncipes y la Infanta Elena saludaron uno a uno a los jugadores, al cuerpo técnico, a los miembros de la Federación Española de Fútbol, encabezados por su presidente, Ángel María Villar, y al secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.
El primero fue Casillas, con la Copa, y a quien el Rey dio un cariñoso abrazo. También tuvo una especial consideración con Del Bosque, con Xavi Hernández, Carles Puyol y con Andrés Iniesta, el autor del gol en la final con Holanda. Después del pasamanos, se hicieron la foto de familia, en la que don Juan Carlos y doña Sofía han posado con el trofeo y, a continuación, Casillas le ha regalado la camiseta con la estrella de campeones del Mundo al Rey.
La sorpresa llegó con la aparición de las infantas Leonor, de 4 años, y Sofía, de 3, ambas con la camiseta de la Roja, que se han unido al grupo al lado de su padres.
Casillas se ha acercado a ellas y les ha ofrecido tocar la Copa, lo que ambas han hecho sonrientes y admiradas y que agradecieron dando un beso al portero del Real Madrid. Los jugadores se arremolinaron en torno a ellas y les colgaron sendas medallas, con las que han estado unos instantes.
El acto, que se prolongó una hora, concluyó con una copa de vino español durante la que los miembros de la Familia Real han conversado amistosamente con los futbolistas.
Como los grandes mandatarios, los jugadores accedieron al palacio a través del patio de la Armería.
Después de bajarse del autobús, subieron la alfombrada escalinata principal bajo los acordes de un pasodoble interpretado por la banda de música de la Guardia Real.
También fueron despedidos con música y con el aplauso de los empleados del palacio.
Desde este punto, y una vez cumplido con los Monarcas, la selección se trasladó en autobús al palacio de la Moncloa, para ser recibidos por el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.