Tuilla (Langreo), Julio VIVAS
Restos de colillas y botellas de agua vacías. Esto era lo que quedaba ayer en el campo de fútbol del Club Deportivo Tuilla tras la fiesta celebrada el pasado domingo para celebrar la victoria de la Selección Española, y por tanto, del Guaje, en el Mundial de Fútbol celebrado en Sudáfrica.
A pesar de ello, el césped -inaugurado hace dos años-, no parecía haberse resentido en exceso, y eso que aguantó el peso de las más de 4.000 personas que quisieron celebrar el triunfo en la cuna de David Villa. Los miembros del club deportivo, que colaboraron en todo momento en las labores de organización del evento, se mostraban ayer entusiasmados. «Un éxito», afirmaba uno de ellos, y señalaba, «además, la gente se portó de forma civilizada, no hubo ningún problema».
Una satisfacción que también tuvo recompensa económica, ya que las barras colocadas por el club deportivo para distribuir refrigerios a los visitantes hizo que se recaudasen más de 10.000 euros, según apuntaron ayer, «aunque hemos trabajado mucho, porque hubo que organizarlo todo en muy pocos días, con lo que estamos más que satisfechos con la fiesta».
Un sentimiento que también se vivía ayer en la peña David Villa, la pastelería Carly, donde todavía ayer se citaron un buen número de aficionados, «a pesar del cansancio», tal y como recordó Edgar San Miguel, hijo del famoso Carly. Su padre se encontraba ayer en Madrid haciendo sus pinitos en la televisión pública. Edgar afirmó que la celebración «duró hasta las cuatro de la mañana, que fue cuando nos fuimos a casa. Pero a las siete teníamos que abrir, así que no hemos dormido casi nada». Eso sí, la animación no decayó en ningún momento, sobre todo porque ayer era el día para celebrar la victoria, «y el martes ya podremos descansar», decía entre bromas el hijo de Carly.
No mentía; de hecho, la peña de David Villa todavía recibió ayer visitas inesperadas de personas que, tras conocer la existencia de este lugar, no se lo pensaron dos veces y acudieron hasta allí. Entre ellas se encontraba el asturiano César Martínez, que vive en Alcorcón (Madrid). Por cuestiones profesionales, tenía que viajar ayer de Bilbao a Gijón «y decidí hacer parada en Tuilla porque no conocía este lugar». Como primera impresión, César afirmó que Tuilla «es más pequeñina de lo que pensaba, aunque sólo con este templo -por la peña del Guaje- merece la pena venir».
Ya en la calle, mientras los operarios municipales ayudaban al trailer que transportaba al escenario de la fiesta, que se había encallado junto a las vías, también se encontraba allí uno de los mejores amigos de Villa, Vicente Díaz, quien manifestó estar «derrotado». Por ahora, todos se preguntan cuándo podrán ver al Guaje. «Esperamos que sea antes del día 20», afirman.