Oviedo, Á. F.
Dice Óscar Celada que los casi cincuenta días de concentración entre Madrid, Austria y Sudáfrica se le hicieron cortos. Y para reforzarlo, el médico de la selección acude a uno de los valores del equipo. «No hubo ni un roce, el ambiente fue espectacular, de muchas risas, son todos gente muy sana. Y luego las relaciones como servicio médico con la plantilla y los técnicos no pudieron ser mejores».
Así descrito, el entorno de trabajo de Óscar Celada hasta que España ganó el Mundial se ve idílico. Pero detrás de los grandes éxitos hay sacrificio y también momentos duros. La derrota contra Suiza puso a prueba la entereza del grupo y ahí emergió la figura del seleccionador. «Lo peor vino después de perder. Mucha gente cargó contra nosotros, decían que éramos un "bluf". Y ahí empiezan las dudas, en todos los niveles, incluido el médico. Estuvimos un poco en el disparadero, pero destacó la figura de Vicente del Bosque. Nunca dudó y siempre fue inteligente y prudente».
Dice que el trato de los furtbolistas fue exquisito, que conoce a muchos jugadores «de menos nivel y más engreídos» y alaba su sencillez. «Son cercanos, no van de figuras y me sentía como su hermano mayor. Vienen para que les ayudes, les orientes y les des una solución a sus problemas», desvela Óscar Celada, que tenía su mano derecha en el doctor Cota, además de los cuatro fisioterapeutas del equipo.