Gijón, J. E. CIMA
Samuel Sánchez (Oviedo, 1978) está camino de acabar en París en tercera posición, como hizo Vicente López Carril «El Candasu» en 1974, por detrás de Eddy Merckx y Raymond Poulidor o un año antes José Manuel Fuente «El Tarangu» en 1973, solamente superado por Luis Ocaña y Bernard Thevenet. Samu, en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA, se muestra prudente porque «falta mucho y lo más importante, como son los Pirineos, donde pensaba siempre que se iba a decidir el Tour, especialmente en el alto del Tourmalet. Así que hay que tener los pies en el suelo e ir día a día porque yo también puedo sufrir un accidente o desfallecimiento».
La etapa de ayer fue rodada fuerte y con mucha tensión camino de Mende, donde Indurain estuvo a punto de perder un Tour ante Jalabert. El líder del Euskatel tenía claro que «las diferencias iban a ser pocas porque la subida era corta y muy explosiva. Eso le vino bien al triunfador, «Purito» Rodríguez, y también a Contador, que está fuerte. Alberto es mi favorito y lo demostrará más en Pirineos. Esta etapa fue para mí la más dura porque no hubo descanso».
El ovetense está satisfecho porque «me encuentro bien y sobre todo porque fui el único de general que no sufrí una caída en el peligro de Holanda y Bélgica. Salir vivo de la montonera de Spa y luego del pavé -adoquinado- es para estar contento porque tenía mucho miedo».
Lo que le deja con mal sabor de boca fueron las opciones que tuvo de triunfo en Alpes: «En el alto de Morzine-Avoriaz la ambición de que era más sprinter que Schleck me costó no ganar mi primera etapa en el Tour. La tenía tan cerca que, de no haber tirado de él y ser tan valiente, con ir a rueda le hubiera ganado fácil. Pero ante una oportunidad así y a 180 pulsaciones por minuto no me dejó pensar con claridad. Aún me tiro de los pelos, pero los objetivos ahora son otros como acabar en el cajón de París».
Los calambres le jugaron otra mala pasada en Saint Jean de Maurienne, donde ganó Casar y cedió 52 segundos con Contador y Schleck. Samuel explica que «en La Madeleine iba cerca de Andy y Alberto, pero en la bajada no podía pedalear por los calambres. Me quedé a 60 metros de enlazar aunque luego no perdí mucho en los 10 kilómetros de llano en mi situación. Pero fue la vez en mi vida que más sufrí de dolor, rabia e impotencia. Fue una pena porque hubiera tomado más ventaja a Menchov y Leipheimer, que son peligrosos para la crono». No obstante el asturiano dice «estar con mucha moral porque el final en Ax 3 Domaines me viene bien es parecido a Cotobello. Igual que la meta en bajada a Luchón y creo que también el final purísimo en el Tourmalet. Espero ahí tomar ventaja a Menchov y Leipheimer».