Avilés, J. I. CASTAÑÓN
El famoso pulpo «Paul» diría que, como era el quinto Campeonato de España que se celebraba en Asturias, el número mágico sería el cinco. Y sí, Asturias sumó cinco en un campeonato que no fue de cinco, sino de diez por la comunión de público, atletas y organización. Avilés 2010 se cerró con un balance de dos oros, una plata y dos bronces para los atletas de la región.
Andrés Capellán abrió el medallero con su cuarto título consecutivo en el triple salto, pese a no estar a tope. El gijonés sufre un edema óseo en su calcáneo derecho que le impide rendir en plenitud de condiciones. Lo anestesia antes de saltar, así que con él vale decir que es tan superior que gana hasta cojo. Ayer le bastaron dos saltos por encima de los 16 metros (16,11) para revalidar su título.
Irene Alfonso llevó al éxtasis al público avilesino. La corredora local llevó el peso de los 800 metros. La carrera sonaba a la vieja historia de siempre. El atleta que más da la cara se ve superado en la recta de meta por quien lo sigue. Ayer no corrió esa suerte Irene gracias a su clase y porque dos mil gargantas al grito de «¡venga Irene!» hicieron que no se entregara en una interminable recta que le deparó el oro con un tiempo de 2:04.31 mientras Elian Pérez firmaba 34 centésimas más.
El lanzamiento de peso femenino no defraudó a las expectativas de medalla de Asturias y la más fuerte, Magnolia Iglesias, se alzaba con el tercer puesto (15,79). Antes se había homenajeado a la gijonesa Martina de la Puente, que se retiraba del atletismo y a la que entregaron un ramo de flores mientras en la pantalla gigante los niños de la escuela de Valencia que ella prepara clamaban: «Martina, eres la mejor». Se le escaparon unas lágrimas. Fue cuarta en su despedida. Otra lavianesa como Nazaret Viesca fue quinta (14,21). Úrsula Ruiz no pasó apuros con sus 16,38 metros. Las medallistas acudieron al podio con una camiseta que decía: «Martina, sin ti no será lo mismo».
Si hay una prueba que detenga la respiración en España son los 1.500 metros. Muchos gallos en el corral. Y un solo vencedor, el sevillano Olmedo. El título se decidió en una recta con un ex ochocentista como Manuel Olmedo (3:39.06) sacando a relucir su fuerza terminal ante Casado (3:39.21) y el veterano Estévez (3:39.53).
Ruth Beitia se reivindicó en el salto de altura y volvió a alcanzar la barrera de los dos metros, cuarta marca europea y la mejor española del año. Mayte Martínez ganó en los 400 (54.24). Y Concha Montaner, en el foso de longitud (6,35 metros).
El canario Pestano (63,81) se llevó la final de disco. Y reñidísimos fueron los 3.000 obstáculos, con sólo una centésima entre los gerundenses Blanco y Mullera.
Los 110 vallas vivieron un duelo para el recuerdo entre el ibicenco Vivancos (13.73) que superó a Quiñónez (13.80).
A Asturias se le escapó, sin embargo, una medalla de las «seguras». El bronce que había obtenido la ovetense Estela García en los 100 metros la jornada anterior estaba detrás. Los médicos de la Federación no quisieron poner en peligro su participación en el 4x100 del Europeo de Barcelona y la reservaron. En su bronce del hectómetro se hizo una quemadura en la rodilla al trastabillarse en la entrada a meta. No quisieron correr riesgos con ella. De paso también perdió su opción de medalla en los 200 metros.
La tarde iba desgranando campeones: el joven Cienfuegos en martillo (71,21); Vélez en salto con pértiga (5,35); Plácida Martínez (24.01) y Ángel David Rodríguez (21.01) en los 200 metros, que añadía título a la victoria de los 100; Miguel Ángel López en la marcha (40:38.90); Diego Cabello (51.14) y Laia Forcadell (58.30) en los 400 vallas; Marc Orozco (47.21) en los 400 metros; Agustín Félix en el decatlón; Kevin López en los 800 (1:47.48). Y Judith Pla, en los 5.000 (15:35.23).
Los asturianos vivieron alegrías y decepciones en pequeñas dosis. David Testa se rompía el femoral, y ya van demasiadas ocasiones, en la contrarrecta de meta en la final de los 400 metros. La juvenil Bárbara Camblor (54.93) fue cuarta, pero pronto estará pisando el podio tras su lección de pundonor y el marcón que hizo. El cuarteto 4x100 del Oviedo con Torre, Rodríguez, Cepeda y Raposo (47.89) a punto estuvo de hacer la sexta de los asturianos. El empuje de Aida Raposo cuando la meta se olía no fue suficiente para remontar cinco míseras centésimas al Nerja. El marchador del Universidad de origen orensano José Fernández terminaba décimo. El día anterior un joven valor como la lanzadora Aldara Álvarez (Náutico) había sido novena en disco con 43,18 metros. La gijonesa Bea Montero era séptima (1:01.67) en los 400 metros vallas. María Schlegel, que venía de hacer récord regional (1,75 metros) en altura, no franqueaba los 1,71 metros. Verónica Álvarez en el salto de longitud era octava con 5,76 metros. A Alba García le pasaba factura su inactividad y en los 5.000 terminó undécima (16:36.06). Marcos Peón cerró la actuación individual con un duodécimo puesto (8:48.07) y su club, el Universidad, fue quinto con Alvariño, Freijo, Álvarez y Betts (3:17.52).