Gijón, Rubén DÍAZ
Grégory Arnolin (París, 10-11-80) firmó ayer la ampliación de su vinculación contractual con el Sporting, que finalizaba dentro de dos años, por otro par de temporadas. Es decir, será jugador rojiblanco hasta 2014. Su cláusula de rescisión continuará siendo de 12 millones de euros si el club gijonés sigue militando en Primera y se rebajaría a la mitad en caso de bajar a Segunda.
El fornido central francés, que derrocha felicidad por su ampliación de contrato, desvela que la negociación duró un suspiro. «En un minuto ya estaba renovado. El club quería renovarme y yo también quería seguir aquí, así que fue muy fácil. Estoy en el momento más importante de mi carrera y muy contento por esta ampliación de contrato. Debo mucho al Sporting», dice.
Grégory se acuerda de sus inicios en el Sporting, hace poco más de un año, y del papel tan importante que desempeñó el entorno en su rápida aclimatación: «Valoro mucho que, desde el principio, el trato de la gente me ayudara a adaptarme. Porque no es sencillo llegar a un país nuevo, con una cultura diferente y, encima, para jugar en la mejor competición del mundo. Por suerte, pude disputar 35 partidos y la afición no paró de apoyarme; eso no lo voy a olvidar nunca».
Su prolongación de contrato y la continuidad de Botía en propiedad auguran buenos tiempos para la defensa gijonesa. El central galo comparte esa predicción, pero va un poco más allá: «Que continúe Botía es muy importante, me hace muy feliz. Es un jugador de futuro para este club. Mi situación es diferente porque tengo 29 años y en noviembre hago 30, por eso valoro especialmente que me hayan ampliado el contrato. Pero no tenemos que olvidar que somos cuatro centrales en la plantilla y que todos tenemos que trabajar para que el Sporting logre la permanencia».
Grégory se caracteriza por orientar sus objetivos hacia el beneficio del colectivo: «Cada año de mi carrera futbolística quiero mejorar. Pero, sobre todo, ayudando al colectivo a lograr seguir creciendo. Tenemos que intentar sumar más puntos en esta Liga que en la pasada. Sé que todavía tengo margen para aprender cosas como futbolista y quiero aprender, cuanto más, mejor».
A título individual, el zaguero francés no oculta que debe evolucionar en aspectos de su juego en los que todavía aprecia deficiencias. Para ello confía en las enseñanzas del técnico de Astillero: «No estoy satisfecho con lo que demostré la temporada pasada. Sé que puedo mejorar. Hay cosas que tengo que cambiar y con la ayuda de Preciado, que está resultando fundamental en mi carrera, podré cambiarlas; esos pequeños detalles, despistes...».
Si la temporada pasada el equipo rojiblanco redujo de forma considerable la cifra de goles recibidos, Grégory está convencido que todavía pueden ser más solventes en las tareas de retaguardia. «No podemos estar satisfechos con lo que logramos el año pasado porque ya es historia. Tenemos que ser más ambiciosos y este año tenemos un grupo aún mejor porque llegaron jugadores nuevos que tienen muchas cualidades. Creo que podemos ser mejores defensivamente que la campaña pasada, pero también en general», asegura.
Como todos, el francés tiene su particular sueño: «Yo quiero que esta Liga consigamos la salvación lo más pronto posible. Eso me haría muy feliz. Pero tengo un sueño que no va a ser fácil que se consiga hacer realidad. Sería llegar a la selección de Francia.».