VÍCTOR RIVERA
Los buenos futbolistas hablan sobre el césped. Diego Castro lo hizo ayer en Lasesarre. Unos días después de zanjar el asunto de su continuidad en el Sporting, el interior gallego se echó el equipo a la espalda y demostró que seguirá siendo el mismo del año pasado. Marcó el tanto que adelantó al Sporting y fue el catalizador de las mejores acciones del primer tiempo. Portilla, que ayer sí ejerció de mediocentro, un inquieto Carmelo y José Ángel fueron sus mejores escuderos durante el primer tiempo.
Para ver cómo le sienta la elástica rojiblanca a Sangoy, único de los fichajes presente anoche, hubo que esperar a la segunda mitad. El argentino presentó un retraso evidente en su puesta a punto, pero dejó algunos detalles prometedores como un regate con el cuerpo en el centro del campo o un remate en chilena que se le fue desviado.
De entrada, el Sporting jugó como quiso con un Barakaldo tierno; pero una vez pasado el ecuador del primer tiempo, a los de Preciado se les acabó el fuelle y llegaron los apuros. El gol llegó en la mejor combinación del Sporting. Matabuena metió un balón bombeado a la espalda de los centrales. Portilla controló con clase y armó su cañón, pero se topó con Etxebarrieta. Bilic ganó el rebote y asistió a Castro, que amagó y marcó por bajo. A su estilo. Portilla y Guillermo pudieron aumentar la ventaja antes de que el Sporting se desfondase. El Barakaldo vio la debilidad rojiblanca y creó un par de ocasiones que cogieron destemplado a Juan Pablo.
Tras el descanso, un renovado Sporting salió con ímpetu y dispuso de un par de ocasiones. Sangoy, Carlinos y Juan Muñiz amenazaron la portería de Jon Ander. De nuevo faltó puntería ante un rival que parecía entregado. En una contra, Sergio Martín pisó el área y Botía lo derribó. Rubén Negredo, hermano del sevillista Álvaro y del oviedista César, marcó con frialdad.
El Sporting no supo reaccionar, a pesar de que dispuso de alguna oportunidad más, aunque no demasiado clara, para evitar la tanda de penaltis. La condena fue una docena de penas máximas que alargó el desenlace más de lo deseado.