Gijón, Benjamín LEBRATO
Un año más el Torneo de LA NUEVA ESPAÑA, que finalizó el viernes, mantiene todos sus registros de participación con 710 jugadores, dispone de gran nivel de juego, con registros récord de 16 bajo par, se disfrutó de buen estado del campo en los cuatro días de competición y lo único que no se puede organizar, el tiempo, también se sumó a la fiesta del golf del verano asturiano.
Los grandes premios que cada año se entregan a los vencedores, la posibilidad de ganar un coche Ford Kuga, una moto Peugeot New Vivacity 50 y un reloj de Baume & Mercier, aportados por la Red Ford de Asturias, Rodríguez Motos y Toni Joyero, respectivamente, por la hazaña de conseguir un «hoyo en uno», son grandes atractivos para los aficionados, que la consideran una de las citas deportivas del verano asturiano, donde la fidelidad de los participantes queda patente, repitiendo la gran mayoría cada año.
Todos coinciden en valorar el torneo con matrícula, por el gran nivel deportivo, por la amistad que se respira en el campo y por el ambiente de gran evento que trasciende, desde muchos días antes de su inicio, con la búsqueda de la pareja, el día libre para los dos componentes, la inscripción y por último el juego.
El campo de La Llorea, un año más, soportó bien los cuatro días de torneo.
Como dato estadístico, reseñar que unos cien jugadores pertenecían a otras comunidades autónomas, representando este año un catorce por ciento del total de participantes. Los clubes que más jugadores aportaron al torneo fueron los públicos Tragamón-Madera III y La Llorea-Escuela, con 232 participantes.