José PALACIO
tanos (cantabria)
Enviado especial de LA_NUEVA_ESPAÑA
El Oviedo cosechó su primera derrota de la Liga en un partido en el que fue un desastre de equipo. Los azules fueron nulos en todo, intensidad, defensa, juego y ocasiones, y fueron superados con claridad por una Gimnástica a la que le bastó su actitud en el terreno de juego para llevarse una victoria muy merecida.
Lo peor no fue la derrota, sino la imagen ofrecida por un Oviedo que careció de todo en el partido. Defendió mal, no tuvo creación y fue incapaz de disparar ni una sola vez entre los tres palos. Peor, imposible.
Pichi Lucas introdujo cinco cambios con respecto al equipo que jugó el pasado miércoles en la Copa ante el Murcia. Juanma, Gonzalo, Xavi Moré, Nano y Miguel fueron las novedades de los azules, que mantuvieron el esquema 1-4-2-3-1.
El Oviedo entró mejor en el partido que su rival y no le costó llevar la iniciativa en el tramo inicial, pero fue un espejismo que apenas duró diez minutos.
Las reducidas dimensiones del campo, muy corto y estrecho, a las que se unió la irregularidad del terreno de juego, provocaron un juego de continuos errores en el pase por parte de los dos equipos. Sin embargo, los locales no tardaron en sobreponerse. Eso, unido a que el Oviedo se fue diluyendo, hizo que el dominio pasase claramente al bando local sin falta de hacer mucho en el juego.
La Gimnástica se anticipaba siempre a los balones y, además, salía con mucho peligro a la contra. El ex oviedista Jorge Rodríguez estuvo a punto de llegar a un centro desde la izquierda de Nano, en el minuto 15, en lo que fue el primer aviso de los locales, que se adelantaron en el marcador en el minuto 32. Una pugna dentro del área entre Juanma y Perucho fue sancionada como penalti por el árbitro y Cusidor no desaprovechó la oportunidad para adelantar a su equipo. Con el Oviedo pasando por sus peores minutos, Jorge Rodríguez pudo aumentar la ventaja sólo dos minutos después, pero su disparo salió cruzado.
El Oviedo, además de perder el control del juego, fue romo en ataque. Prueba de ello es que los azules no realizaron un disparo entre los tres palos en toda la primera mitad, siendo una acción de Xavi Moré, en el 41, que no acertó a culminar Nano, su único bagaje ofensivo. La entrada de Manu Busto y Falcón en la segunda mitad buscaba dotar de mayor profundidad al Oviedo, pero ésta brilló por su ausencia. Los azules fueron incapaces de generar situaciones de peligro ante una Gimnástica que se limitó a poner intensidad en todas sus acciones y mantener su orden defensivo.
Con un Oviedo negado en la creación y sin opciones en ataque, la Gimnástica optó por lo más cómodo, mantener su ventaja en el marcador y tratar de aprovechar alguna de las salidas al contraataque. Gonzalo tuvo que emplearse a fondo para desbaratar un balón que le llegaba franco a Borja, en el 75, pero los cántabros sacaron rentabilidad a otra contra para marcar el segundo gol, a falta de un minuto para el final del partido, por mediación de Brazales.