NACHO AZPARREN
Si algo no se le puede reprochar a Pichi Lucas es falta de franqueza a la hora de analizar los partidos. El encuentro de Santa Ana no fue una excepción y su intervención estuvo sembrada de sentencias que dejaban claro su malestar con lo visto sobre el terreno de juego. «Es el peor partido desde que soy entrenador del Oviedo», pronunció con rotundidad con el recuerdo aún reciente de la dolorosa derrota.
Su análisis de la derrota apenas encontró lugar para las conclusiones positivas: «La Gimnástica fue superior en todos los aspectos del juego. Estuvieron más rápidos y contundentes que nosotros. Nos costó demasiado hacer las cosas porque no tuvimos ni chispa ni velocidad». Y prosiguió en su lectura del partido: «Estábamos prácticamente muertos, ni defendimos ni atacamos bien, dimos una imagen deplorable. No es normal que un equipo con la calidad del nuestro ni tenga el balón ni llegue a ninguna disputa. Ha sido un cúmulo de despropósitos».
Las condiciones del terreno de juego y la actuación arbitral fueron dos factores que perjudicaron el juego azul. Pero ni en estas excusas encontró el berciano consuelo. «Era un campo pequeño y nos costó movernos, pero no sirve como coartada. Respecto al árbitro no voy a comentar nada porque parecería que estoy intentando justificar la derrota». Al equipo azul no le queda otra que mirar hacia adelante y fijarse en el siguiente duelo liguero. Aunque cuesta olvidar lo visto en el césped de Tanos. «No recuerdo una tarde tan triste como la de hoy -por ayer-. Van solamente dos partidos de Liga, aún queda mucho por delante. Lo que hay que hacer es olvidar pronto lo que ha ocurrido porque no hemos sido un equipo».
El preparador finalizó su intervención explicando que «hay que volver a coger la línea que seguíamos hace quince días y refrescar la mente y las piernas. Debemos recuperarnos porque hoy no podíamos hacer nada».