Posada de Llanes,
J. I. CASTAÑÓN
Alejandro Dumas, el escritor francés del siglo XIX especializado en folletines, dejó un legado de frases para la historia. Quizá la más más famosa sea aquella de que el matrimonio era una cadena tan pesada que para llevarla hacían falta ser dos y a menudo tres. Si Dumas escribiera de campo a través quizá se le ocurriría sostener que un campeonato de cross por equipos es una cadena tan pesada que para llevarla hacen falta ser cuatro y a menudo seis. Cuatro, que aquí no es una cadena de televisión, es el atleta que cierra la cuenta en una prueba por equipos, y seis, el número mínimo de corredores que da derecho a participar en un título por escuadras.
Ayer en Posada, al pie de la sierra del Cuera, Llanes fue verde al cuadrado, que no al cubo, con el triunfo del Universidad de Oviedo en el cross corto tanto masculino y femenino. Ellas desbancaron a las chicas del Oviedo del título regional y ellos revalidaron su corona corta dando un paso firme para que en enero se lleven el premio gordo del cross largo.
La Universidad tuvo a bien impartir su particular lección magistral en un circuito que no dejaba indiferente a nadie. Y más que a ninguno al rosario de corredores que se retiró sobrepasado por las circunstancia en un trazado de 4.000 metros en el que el barro se hizo presente con una gama tal de cantidad y calidad que quizás el prado de Posada se convierta, si la promoción inmobiliaria levanta cabeza, en un spa con el barro llanisco como producto estrella. Con todo, el barro, que ralentizaba a los atletas y arrojaba medias tan curiosas como los 3:50 por kilómetro para el primer clasificado masculino, un Daniel Bayón que habitualmente corre sin ningún tipo de problema por debajo de 15 minutos minutos los 5.000 metros, llegaba a poner en peligro, con la inestimable colaboración de los agujeros y pozos, la integridad física de los atletas. La mayoría salió indemne de la prueba, pero alguno tuvo un percance.
Alba García, una atleta que se maneja a la perfección con el barro y que había corrido el día anterior en el cross de Aranda de Duero, como su compañera Verónica Pérez, abrió la senda verde a los atletas masculinos. La avilesina lo hizo en solitario mientrasVerónica peleaba la segunda plaza con la aragonesa Marta Silvestre, a la que terminó superando. El Oviedo firmaba la segunda plaza mientras el tercer cajón se quedaba vacío al no poder puntuar el resto de clubes.
El gijonés Daniel Bayón, que antes sufría con el barro, demostró que es el mejor fondista asturiano del momento y tiró de galones junto a sus compañeros Alonso y Peón para que la fiesta verde fuera completa. Bayón leyó a la perfección la carrera y emulaba a Alba García con su actuación. El podio lo completaban el Oviedo y el Piloña. ¿Es extrapolable este resultado a otras pruebas? Dumas decía que «todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta». El cross de Navidad, el día 19, la pondrá a prueba.