Gijón, J. I. CASTAÑÓN
Cuentan que cuando preguntaron a un dirigente de un partido político por la salud democrática de su bloque, dado que siempre mandaban los mismos, contestó con socarronería que sí, que su partido era un fiel partidario de la renovación porque año tras año los que dirigían su destino renovaban sus cargos. La ambigüedad del lenguaje o el doble sentido es uno de los grandes recursos del humor. Por ello dicen que al futuro le llaman porvenir, porque está por esa labor y por eso nunca llega. Los que mandan en el cross asturiano -Daniel Bayón, Pablo Alonso o Alba García- dirían que sí, que ellos están por la renovación porque año tras año repiten título. Cierto es que nuestros deportistas lo hacen con su arrojo y fuerzas como único aval y sin las triquiñuelas y alianzas propias de todo cargo político. Sin embargo, las bases, los aficionados, podrían pedir lo contrario: que al partido, al podio, llegue una renovación, pues después de tantos años sin comernos una rosca en los campeonatos absolutos lo que necesitamos es alguien nuevo que nos ilusione, que luché por un título.
Visto lo visto, nuestro porvenir, nuestro futuro, está por llegar. En un pasado no tan lejano estuvimos cerca con Bruno Toledo, Juan Puerta, al que una vez más se recordó ayer en Las Mestas, o Rocío Ríos.
Sin embargo, para su propia desgracia, los nuestros son cabezas de león en Asturias y colas de ratón pasado el Pajares. Sus más duros rivales en casa son casi siempre «viejas glorias», que son los que antes se llamaba «preveteranos»; atletas de de 35 o más años cuyos días de gloria se supone que ya han pasado -Capitán, Begega, Nedi García, Julio César, Dioni Martínez...-, y que bastante hacen con mantenerse. Por ello mirar el listado de un cross absoluto es volver un poco al pasado. Si a ello se le suma que los jóvenes llamados a sucederles no les acompaña la suerte -caso de Aitor Fernández, ausente por una lesión menor, o Carlos Alonso, tocado en la espalda-, nada invita al optimismo.
Sin embargo, el Regional de Las Mestas fue emocionante y deparó un intenso duelo en categoría masculina en un circuito con un trazado mixto: una parte rápida y de hierba y otra lenta y pesada por el barro. Tan intenso fue que se decidió casi por «photo finish». Bayón metió pecho en la línea de meta antes que Alonso, al que se le escapó el título grande (el Campeonato de Asturias) y que se llevó como consuelo el título menor: el Gran Premio Autonómico, que oficialmente se dirimirá en el Nacional, aunque oficiosamente está ya decido. Tras cuatro encuentros cara a cara en la temporada, la igualdad fue máxima entre ambos, con dos victorias para cada uno. El tándem Nicieza-Bayón daba una vez más con la fórmula mágica de la victoria.
José Luis Capitán, desaparecido durante el año, era tercero, a 150 metros del dúo universitario, que arrasó y en el que las huellas de su esfuerzo eran aún visibles finalizada la prueba. Ciro Zapico, potencial ganador que está convaleciente de una operación de menisco, asistió como espectador de lujo de una carrera que se rompió en la segunda de las seis vueltas programadas.
Si de chicas hablamos, Alba García realizó toda una demostración. Se fue cuando y como quiso (también en la segunda vuelta) y terminó con más de 200 metros de distancia sobre su rival y campeona en 2010, Verónica Pérez. Al terminar hizo una reflexión curiosa que todo atleta desearía que fuera cierta: «Me sale mejor la competición que los entrenamientos». Verónica abogaba por que se la viera en su mejor versión en el Nacional, y Vanessa Suárez confirmaba su clase con una tercera plaza a pesar de arrastrar las consecuencias de una gripe. Esther Álvarez arrebataba el título del circuito autonómico a una abatida María García.