Langreo, Pablo ANTUÑA
El Langreo se encontrará el próximo domingo a un rival «asequible» en Ganzábal. El Navarro ha encajado al menos un gol en trece de los dieciséis partidos de liga disputados. Sólo en tres ocasiones dejó su portería a cero. Lo logró de forma consecutiva entre las jornadas 9 y 11: dos veces como local y una como visitante (0-0 en Santa Cruz ante el Gijón Industrial).
Este un dato que invita al optimista a los langreanos. Y es que los partidos que juegan como locales y marcan algún gol acaban siempre con victoria para los azulgranas. Esta temporada, los únicos partidos en los que los de Daniel Suárez no lograron los tres puntos estuvieron acompañados de la sequía goleadora, 0-1 ante el Avilés y 0-0 ante el Cudillero. El resto, hasta seis partidos, el conjunto azulgrana logró 16 goles a favor y sólo tres en contra.
Así, los langreanos pueden confiar en la vulnerabilidad defensiva del Navarro para optar a la victoria. En los últimos partidos en Ganzábal, el mayor era abrir la «lata» del rival para evitar un «cerrojo» que complicase el partido. Así, en el último compromiso, el Langreo tuvo que esperar hasta la segunda parte para abrir el «muro» del Colloto. Y antes, equipos como el Navia o el Nalón, rivales «fáciles» a priori, pusieron en serios aprietos al conjunto de Daniel Suárez.
Pese a que los números apuntan a partido cómodo para el Langreo -su último gol en contra en el campo unionista data del 2 de octubre a favor del Avilés- el técnico azulgrana quiere mantener la intensidad de su equipo para no que se compliquen los partidos en Ganzábal, ya que el Navarro ya logró asaltar este feudo tras vencer por 1-3 hace dos temporadas con Juanjo Duque también en el banquillo.