Fútbol es fútbol: Venecia desde el sofá

La diferencia entre ver el fútbol por televisión y en el campo

02.03.2012 | 15:32

Ver un partido de fútbol en el televisor es como pasear por Venecia en Las Vegas. Con esto no sólo quiero decir que el fútbol televisado es como la recreación de Venecia en Las Vegas, sino que si un futbolero dice que ver un partido televisado es más interesante que ver un partido en la grada de un estadio, y si a un turista le parece que la Venecia de Las Vegas huele mejor que la Venecia italiana, entonces también puede que para unos ver un partido en el Camp Nou o en el Vicente Calderón sea tan decepcionante como para otros pasear en góndola por los canales de la auténtica Venecia. La televisión «mejora» el fútbol y Las Vegas «mejora» Venecia porque la televisión rellena los tiempos muertos de un partido, repite las jugadas y muestra hasta el último detalle del juego, y Las Vegas quita la basura de las calles de Venecia, pone más luces y oculta los desconchones de las paredes. Messi se ve mejor desde el sofá de casa que desde la grada del Camp Nou. Un puente veneciano se cruza mejor en Las Vegas que en Venecia. Ya.

El fútbol televisado es una recreación del fútbol tan artificial como la recreación en Las Vegas de Venecia, Nueva York o el antiguo Egipto. Todo huele mejor en la tele y en Las Vegas. Todo está más limpio. Pero no sabe igual. Por eso ver un partido de fútbol en un estadio es más rico que ver un partido de fútbol desde el sofá, y por eso pasear por la Venecia italiana es mucho más rico que moverse por la Venecia del estado de Nevada. Con una diferencia. Sólo hay una forma de visitar la Venecia original, y es desplazarse a la región del Véneto, en el nordeste de Italia, mientras que hay miles de formas de visitar el fútbol original en un terreno de juego. Hay un campo de fútbol pequeñito en el colegio del barrio, donde los niños corren tras el balón como Indiana Jones corre en busca del Arca perdida. Hay un estadio también pequeñito en las afueras de la ciudad, donde juega un equipo formado por jugadores que saben más de barro que de césped. Hay otro estadio mucho más grande en el que se pueden ver partidos de Segunda o de Primera División. Y, en medio, hay montones de campos de fútbol donde se juegan partidos de ligas infantiles, juveniles, de veteranos o de aficionados, torneos entre colegios, entre empresas, partidos de policías contra bomberos, profesores contra alumnos, solteros contra casados, padres contra hijos. Hay campos de fútbol en las cárceles, en las playas, en las plazas, en los parques y hasta en los pasillos de las casas. Y en todos se juega al fútbol original, ese fútbol con desconchones en las paredes, suciedad en las calles y algún que otro mal olor en los canales. No es necesario desplazarse hasta unas cuantas islas que se extienden por una laguna pantanosa en el mar Adriático para poder disfrutar del fútbol de carne y hueso.

A los futboleros nos gusta el fútbol televisado, por supuesto. Desde la grada de un estadio nunca se sabe muy bien quién dio el pase de gol a quién, ni si fue penalti o no, ni si hubo fuera de juego, ni si el defensa agarró al delantero cuando intentó desmarcarse. La tele tiene respuestas a todas esas preguntas, y a todos nos gustan las respuestas. Pero es que las respuestas no son siempre lo más importante, del mismo modo que la limpieza de la réplica de Venecia en Las Vegas no hace que ese decorado sea más atractivo que la Venecia original. El fútbol en el estadio, como un concierto o una obra de teatro, tiene otro sabor. Además, desde la grada un aficionado puede cambiar la historia de un partido (animando, silbando, llamando la atención de un jugador, distrayendo a un juez de línea?), pero desde el sofá del salón eso es imposible. Decía el psicólogo Skinner que una persona no actúa sobre el mundo, sino que es el mundo el que actúa sobre ella. Y así es, pero no en la tribunona de El Molinón. Desde la grada, el aficionado actúa sobre ese mundo que es un partido de fútbol. Desde el sofá, es el partido el que actúa sobre el aficionado.

Desde el sofá, un partido de fútbol es como escuchar a Charles Aznavour cantando «Venecia sin ti» en un casino de Las Vegas.

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